La sequía que afecta a Europa descubrió los pilares de un puente del emperador Nerón en el río Tíber, en Roma. La falta de precipitaciones provocó un descenso histórico del nivel del agua y expuso la estructura milenaria a la vista del público.
La falta de lluvias provocó un descenso histórico del nivel del agua del río Tíber y dejó ver la estructura milenaria del Puente de Nerón, construido entre los años 54 y 68 después de Cristo.
La sequía que afecta a Europa descubrió los pilares de un puente del emperador Nerón en el río Tíber, en Roma. La falta de precipitaciones provocó un descenso histórico del nivel del agua y expuso la estructura milenaria a la vista del público.
Los obreros erigieron este paso fluvial entre los años 54 y 68 después de Cristo. La construcción de piedra se encuentra próxima al Castel Sant'Angelo y a escasa distancia del actual puente Vittorio Emanuele II.
La agencia de noticias Ansa detalló el propósito de la obra arquitectónica para la época. El cable informativo explicó que "el puente unía el Campo Marzio con el Ager Vaticanus, lo que permitía que la antigua vía Trionfale cruzara el río Tíber en dirección a Veio".
El destino de este paso conectaba con sitios de suma importancia en la antigüedad. En el área de la actual Santa Sede "se encontraban las propiedades del emperador Nerón (entre ellas la villa de su madre Agripina), el circo de Calígula y la vía Cornelia, que pasaba frente a Castel Sant'Angelo".
El avistamiento de estas ruinas ocurre con cierta regularidad en la época estival y despierta gran interés turístico. Las altas temperaturas evaporan el caudal y exponen la base del Pons Neronianus ante los visitantes de la capital italiana.
Los ciudadanos romanos aprovecharon estas bases de piedra durante varios siglos posteriores a la caída del imperio. Las personas amarraron allí diversas estructuras con molinos impulsados por la corriente del Tíber, demolidos a finales del siglo XIX.
El puente de Nerón permaneció intacto y funcional por un largo período tras su inauguración. Los historiadores estiman la destrucción definitiva de la obra de conexión fluvial en tiempos de la guerra gótica del siglo VI.