Giorgia Meloni envía 500 militares más a Milán y refuerza la seguridad: cárcel y multas por violencia en marchas

El gobierno italiano aprobó un decreto que convierte en delito la participación violenta en movilizaciones. Las penas llegan a cinco años de cárcel y multas de hasta 20 mil euros, con castigos más duros para encapuchados, heridos o destrozos colectivos.

Tras los disturbios que sacudieron Milán y otras ciudades italianas —con saqueos, destrozos y más de 200 agentes heridos—, la premier Giorgia Meloni anunció un paquete de medidas extraordinarias a través de su cuenta oficial de X: con 500 militares más, multas y cárcel, el Gobierno italiano busca frenar la violencia en las calles y dar una señal de mano dura.

El Consejo de Ministros aprobó un decreto que introduce el delito de “participación violenta en una manifestación”, con penas de hasta cinco años de cárcel y multas de 20 mil euros. Las sanciones se agravan si los implicados actúan encapuchados, provocan lesiones o participan en destrozos colectivos.

El decreto también establece que “quien rompe, paga”: si los daños son causados por menores, sus padres deberán hacerse cargo de la reparación, tanto en bienes públicos como privados. El prefecto podrá exigir el pago directo en caso de daños al patrimonio estatal, mientras que los comerciantes afectados podrán reclamar indemnizaciones inmediatas ante la Justicia. La responsabilidad se extiende incluso al patrimonio familiar, incluidos fondos que el Estado adeude.

Otra novedad es la extensión de la prisión preventiva a los menores de edad y la presunción de que los jóvenes entre 14 y 18 años comprenden la naturaleza de sus actos, salvo prueba en contrario. Además, se desplegarán 500 militares en Milán hasta fin de año para reforzar la seguridad, junto con más jueces y plazas en centros de detención juvenil. El objetivo, según Meloni, es garantizar la “certeza de la sanción” también para los adolescentes.

La premier subrayó que detrás de cada comercio destruido hay familias y trabajadores que arriesgan su sustento, y que “no hay nada de revolucionario en la destrucción y el robo”.

Además, denunció la participación de cientos de jóvenes convocados por redes sociales, incluso menores de 11 años, y advirtió que el fenómeno debe abordarse con seriedad para evitar que se convierta en un modelo a imitar. “Las dificultades sociales nunca pueden servir como coartada”, remarcó, al tiempo que prometió seguir trabajando en políticas de empleo y juventud, pero con una respuesta firme frente a la violencia callejera.

Disturbios y saqueos en Milán dejaron casi 90 detenidos

Milán registró este domingo su segundo día de disturbios, con saqueos y enfrentamientos entre grupos de jóvenes y la policía cerca de la plaza del Duomo. Más de 60 personas fueron trasladadas a comisarías y la primera ministra, Giorgia Meloni, convocó a una reunión de seguridad para el lunes. Las protestas, que se extienden desde Francia, reclaman contra el aumento del costo de vida, los bajos salarios y la calidad de los servicios públicos.

Un reporte policial indicó que 28 manifestantes fueron detenidos tras los incidentes del sábado en Milán, Bolonia, Brescia, Bérgamo y Turín. El domingo, más de 60 personas fueron llevadas a comisarías para controles adicionales, según la agencia Reuters.

La Confederación General Italiana del Trabajo, el sindicato más antiguo y principal del país, convocó una huelga general para el 20 de noviembre. La medida se anunció después de las protestas del fin de semana en varias ciudades del norte.

Tras los incidentes, Meloni anunció en X: "Son matones que aprovechan las manifestaciones para sembrar el caos, atacar a quienes garantizan la seguridad y tomar ciudades enteras como rehenes". También afirmó: "Manifestarse es un derecho. Devastar nuestras ciudades no lo es".