Un tenso e inesperado episodio se vivió durante la reciente presentación de Los Fabulosos Cadillacs en Bogotá, cuando la presencia de bengalas encendidas entre los espectadores obligó a detener el desarrollo normal del espectáculo. Al percatarse de un intenso resplandor rojo que sobresalía en la multitud, Vicentico no dudó en parar la música de manera drástica para increpar directamente al asistente responsable, marcando una contundente postura frente al público.
Vicentico suspendió su show de este jueves por ser contacto estrecho de Covid-19
El accionar del referente del rock nacional no solo buscó preservar la seguridad de los presentes en el recinto, sino que apeló a la sensibilidad colectiva frente a uno de los pasajes más oscuros del espectáculo de nuestro país. Con una tajante advertencia lanzada desde el escenario, el vocalista rememoró de forma implícita el impacto histórico de la pirotecnia, generando una inmediata reacción y un profundo silencio entre los miles de fanáticos que presenciaban el recital.
El tenso momento en el que Vicentico debió frenar su show
Durante la actuación internacional de Los Fabulosos Cadillacs en la ciudad de Bogotá, el cantante de la agrupación advirtió un resplandor luminoso que alteró por completo el transcurso del concierto. Ante la inminente peligrosidad de la situación dentro del recinto multitudinario, Vicentico decidió frenar abruptamente la música para dirigirse hacia el sector donde se ubicaba la persona con el artefacto encendido, exigiendo su extinción inmediata.
El tenso cruce quedó grabado por una usuaria de Instagram y rápidamente cosechó miles de reproducciones en las redes sociales. En el material audiovisual se observa la firmeza con la que el referente musical interpeló al espectador para concientizar sobre los riesgos de encender pirotecnia en eventos masivos: "¿Vos tenés idea de lo que significa eso para cualquier argentino? ¡Apagalo ya!", reclamó desde el escenario, logrando que la humareda roja fuera sofocada.
La vehemencia en el planteo del artista está directamente ligada al imborrable recuerdo de la catástrofe ocurrida en República Cromañón el 30 de diciembre de 2004 en Buenos Aires. Aquella fatídica noche, durante un recital de la banda Callejeros, el uso indiscriminado de pirotecnia desencadenó un incendio voraz dentro del recinto que se cobró la vida de 194 personas, transformándose en la mayor tragedia de la historia de la cultura joven en la Argentina.
A más de dos décadas de aquel trágico evento que cambió para siempre los protocolos de seguridad en los espectáculos en vivo, el llamado de atención del músico resonó con fuerza en la escena nacional. La decidida intervención de la voz de la banda sirvió para reafirmar un principio innegociable dentro de la música popular: la absoluta tolerancia cero al uso de bengalas en recintos con concurrencia masiva.