26 de noviembre 2021 - 10:52

Elecciones en Chile: no es el resultado sino la convivencia

Luego de una dura crisis social y política, los comicios abre una oportunidad impensada para el país trasandino.

Chile ha vivido en estos años todo tipo de desafíos: desde desastres naturales que calaron hasta la médula hasta terremotos sociales que rompieron con las estructuras políticas del país. Nadie se imaginaba tamaña crisis social y política en la nación que puertas para afuera se vendía como modelo de progreso, crecimiento y estabilidad.

La revolución social dejó a la luz un modelo quebrado, un camino que llegó a una calle sin salida. Todos nos preguntamos cómo podía salir el país de ese caos, de esa impredecibilidad. La democracia y la participación ciudadana fueron la respuesta.

Claro que el camino dejó heridas a la institucionalidad, muertos en democracia como producto de la represión a las manifestaciones, denuncias de organismos de derechos humanos y por supuesto mucho temor por el futuro.

Esa calle sin salida se abrió gracias al nacimiento de una asamblea constituyente que buscará en una nueva Constitución plasmar los deseos de quienes quieren un cambio y resolver tantas desilusiones. Pero el país en medio de una crisis latente, con un gobierno en jaque por las denuncias contra su presidente por corrupción y juicio político mediante, sin mayores incidentes volvió a las calles esta vez para elegir a su próximo presidente y congreso.

Las propuestas que quedaron con mayor porcentaje de voto dejan una primera vista de un Chile de propuestas bien diferentes. Un candidato como Antonio Kast que está a la derecha del actual presidente Piñera y públicamente habla a favor de un gobierno dictatorial como fue la administración Pinochet. Y Gabriel Boric, no solo el candidato más joven en las historia del país surgido de bases de la izquierda y de los reclamos históricos que terminaron sacudiendo la estructura política y social chilena.

El desafío para quien logre imponerse el 19 de diciembre, luego de captar lo que quedo de las dos coaliciones que durante 30 años se repartieron los votos y el poder en el país, será el de poder convivir y encontrar otra salida a lo que a priori parece ser una nueva calle sin salida.

En tiempos en los que la democracia no parece ser un valor a nivel regional y global, los procesos de encuentro a través de las urnas son una esperanza para Chile y quienes miran lo que sucede en este país aun con los nervios a flor de piel.

Hace unos años el ex presidente Ricardo Lagos hacía referencia a la necesidad de una democracia con mayor participación ciudadana, puede ser este el camino para que este tipo de organizaciones políticas continúen vigentes en tiempo en los que, ante el caos y la polarización global, los discursos simples y rupturistas busquen imponerse por sobre las reglas de juego democráticas.

No se trata del resultado sino de la convivencia.

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