El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, emitió su voto este martes en Jerusalén y le pidió a la ciudadanía que acuda a las urnas en unos comicios claves para el país, seguidos muy de cerca por el presidente Javier Milei, quien brindó un fuerte respaldo. “¡Vayan a votar!”, reclamó el mandatario a los israelíes en hebreo, según el texto publicado junto a un video en sus redes oficiales.
El referente del Likud acudió al colegio electoral acompañado por su esposa, Sara. La Comisión Electoral Central de Israel espera la participación electoral más alta desde 1977, además son los primeros comicios nacionales en el país luego de los ataques terroristas de Hamas el 7 de octubre de 2023.
Netanyahu envió también a los votantes un videomensaje en el que acusaba a la izquierda y a los partidos árabes de intentar “robar las elecciones”, luego de que la Policía detuviera en el Néguev a tres sospechosos de haber intentado comprar votos para el partido islamista Raam.
“Miren, están advertidos. Los índices de participación en el sector árabe del sur, sin ir más lejos, son más altos que en el sector judío. Tienen que salir a votar”, insistió Netanyahu, animando a que “nadie se quede en casa”, consigna la información de agencias locales.
Sobre el final, insistió con que “está en juego y en la balanza la preservación del Estado judío” ya que según él “un gobierno de izquierdas, con partidos árabes acabará con el Estado de Israel”.
Netanyahu, cuestionado por las guerras y los fallos de seguridad
El primer ministro llega a las elecciones en una posición compleja. Los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la posterior ofensiva israelí en Gaza y los enfrentamientos con otros actores regionales dejaron profundas consecuencias políticas y sociales. La gestión de la seguridad nacional y las responsabilidades por los fallos que permitieron los ataques de 2023 se convirtieron en ejes de las críticas de la oposición.
A ese escenario se suman las consecuencias diplomáticas de las operaciones militares, el deterioro de la imagen internacional de Israel y las divisiones internas sobre el rumbo del país. Netanyahu también enfrenta un juicio por corrupción, cargos que rechaza, mientras sus adversarios reclaman una investigación independiente sobre los errores de seguridad.
La disputa electoral enfrenta al bloque de derecha y religioso encabezado por el Likud, el partido de Netanyahu, con una oposición fragmentada que busca desplazarlo del poder. Las encuestas previas anticipan una elección ajustada y sin garantías de que alguno de los espacios consiga por sí solo los apoyos necesarios para formar Gobierno.