La guerra actual en Europa del Este es un capítulo más de una tensión milenaria que se vive en la región. Esta trama de odios y resentimientos entre los pueblos existe incluso antes que la primera dinastía de los zares, la familia Rúrika, quienes fundaron la Rus de Kiev en el año 882. Por aquel entonces, en la actual capital ucraniana se fundó el primer Estado eslavo oriental y que, siglos más tarde, sería la principal ciudad del Imperio Ruso. Con el tiempo, la influencia de Moscú sobre la nación ucraniana ha sido tan grande que solo se entiende cuando se le presta atención a su lenguaje: mientras todos saben hablar ruso, tan solo unos pocos dominan el idioma local.
Entre la primera y segunda independencia de Ucrania han pasado exactamente 107 años: lo suficiente para que tres generaciones hayan vivido más hechos canónicos de los que podrían imaginar y tengan claro por qué no quieren ser rusos, sino una nación con identidad propia. En los ’90, se forjó una nueva generación ucraniana que puso su atención hacia la seductora Occidente que había ganado la batalla de cómo se organizaría la economía del mundo. Estos jóvenes de los noventa cruzaron la cortina de hierro y viajaron a otros países para comenzar a vivir la era capitalista. Pero Rusia se replegó unos años para volver a disputar la supremacía mundial, desde que Vladimir Putin asumió la presidencia del país, en 1999, y prácticamente se mantiene en el poder desde ese entonces.
Un cambio de época
En los últimos treinta años, los sucesivos gobiernos de Ucrania poco pudieron hacer para expandir sus barreras comerciales por fuera de Moscú y la gran mayoría se acomodaron, en mayor o menor medida, a los intereses del Kremlin. Hasta que en 2018 surgió una nueva camada de políticos que profesó acabar con los años de corrupción en el país y promover un crecimiento económico de la mano de la Unión Europea. El líder de esta nueva generación es Volodímir Zelenski, un famoso actor de comedia que tomó gran notoriedad pública tras convertirse en la estrella de la serie televisiva El Servidor del Pueblo, en la que interpretaba el papel de presidente. Zelenski se presentó a las elecciones y las ganó en segunda vuelta con el 73% de los votos, en 2019. Su mandato tuvo cierta paz hasta que tres años más tarde Rusia decidió escalar el conflicto bélico comenzado en 2014 e invadir Ucrania.
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Myjailo Podolyak es el principal asesor del presidente de Ucrania.
Podolyak nació en la ciudad de Lvyv, cerca de la frontera con Polonia, y se recibió de médico en la Universidad de Minsk, en Bielorrusia. Allí se dedicó al periodismo y, en 2004, se convirtió en editor jefe del periódico Vremya. Ese mismo año, la Agencia de Seguridad del Estado de la República de Bielorrusia (KGB, por sus siglas originales) ingresó a su casa y le dio treinta minutos para que recogiera sus cosas y se fuera del país. Había sido acusado de que sus trabajos “contradicen los intereses de seguridad del Estado” y que sus publicaciones contenían “invenciones difamatorias sobre la situación real del país, instigando a la desestabilización de la situación política en Bielorrusia”. Podolyak volvió a su país natal, en donde trabajó como editor jefe del periódico La Gazeta de Ucrania.
El trabajo periodístico más importante de Podolyak sucedió en 2005, cuando publicó el artículo La última cena, que presentó como un relato de no ficción el intento de asesinato por envenenamiento del entonces candidato presidencial Viktor Yúshchenko. Con los años, Podolyak se consolidó como una de las figuras ucranianas más importantes en el periodismo de investigación. Pero en 2020 obtendría la labor más difícil de su carrera cuando se convirtió en asesor jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania. Hoy es el principal socio del comediante.
Al comienzo de la guerra, Podolyak fue uno de los representantes por Ucrania en el diálogo de paz con Rusia y también es la persona encargada de la comunicación con la prensa. En un hotel céntrico de la ciudad de Kyiv, el otrora periodista tuvo un diálogo exclusivo con C5N, en el cual habló sobre las posibilidades de un cierre al conflicto bélico, la relación con el gobierno de Javier Milei y la pasión sobre la literatura.
Encuentro con el socio de Zelenski
El reportaje sucedió hace varias semanas, cuando Rusia recrudecía su ofensiva sobre Jhárkiv, una importante ciudad ucraniana ubicada al noreste del país. Hasta el día de hoy los enfrentamientos continúan siendo intensos en la región. “Rusia ha estado acumulando recursos desde el verano de 2023, con más de 500 mil rusos movilizados, vehículos blindados y artillería para cruzar en direcciones claves. Lo hicieron durante un año y no funcionó. Es por eso que debido a la oportunidad de atacar la región de Jhárkiv quieren expandirse y desviar la atención de Ucrania para que nuestras reservas, que las tenemos bastante limitadas, las lancemos en diferentes direcciones. En segundo lugar, están tratando de encontrar alguna dirección en la que puedan atravesar la defensa para profundizar la retaguardia. Y el tercer componente es que quieren implementar la destrucción de Ucrania. La situación es difícil, pero creemos que está completamente controlada por las fuerzas armadas y que llegarán las armas”, dijo Podolyak.
Con respecto a la llegada a Ucrania de nuevas armas provistas por la OTAN, semanas antes del encuentro la Cámara de Representantes de EEUU había aprobado unos u$s61 mil millones en ayuda militar. Si bien ya han arribado cargamentos con municiones, artillería y cohetes, todavía no se han enviado la mayor parte de los equipos bélicos. Con respecto al favor estadounidense, Podolyak aseguró que gran parte del armamento será almacenado y utilizado en Ucrania. “Este paquete tiene un mecanismo de 27 mil millones de dólares que se destinará como compensación por las armas que EE.UU. transferirá a Ucrania desde sus almacenes y que se destinará a los fabricantes de EE.UU. según qué armas necesitemos”, detalló el asesor presidencial. “Se necesitan proyectiles de artillería, proyectiles para sistemas de cohetes y vehículos blindados”, precisó. Además, Podolyak dijo que varios países europeos están aumentando el financiamiento de sus industrias militares para brindar una asistencia más prolongada, principalmente para la producción de misiles y sistemas antimisiles. “Todo esto se está haciendo y nos gustaría que la entrega fuera más rápida. Pero mientras tanto ya podemos ver que hay una comprensión estratégica del número de armas que los ucranianos necesitamos”, aseguró.
Con la compra de nuevas armas parece que el camino hacia una resolución pacífica sobre la guerra está demasiado lejos. Podolyak fue parte de las primeras mesas de negociación por una salida democrática al conflicto bélico y confirma que hoy es una posibilidad inviable. “No hay manera de detener a Rusia sin su derrota en la guerra por medios militares”, aseguró el asesor presidencial. Luego, dijo que “es difícil negociar cuando te ponen un cuchillo en la garganta”.
“Cuando un país como la Federación Rusa te ataca, invade todo el territorio a gran escala con 240 mil soldados y entra en guerra con el objetivo de capturar su capital, en paralelo con un programa de genocidio de la población civil, como vimos en la región de Kyiv, lo que significa es que claramente no quieren ninguna paz. El objetivo clave de esto es el asesinato de un Estado llamado Ucrania”, sostuvo Podolyak.
El asesor presidencial también dijo que “un acuerdo de paz, cuando los tanques están por debajo de la ventana, suena cada vez más extraño. Rusia no entró a Ucrania para negociar, sino para destruir el componente cultural de la subjetividad informativa, el patrimonio histórico de Ucrania y controlar totalmente el territorio con un gobierno títere o hacer que el país forme parte de la Federación Rusa. Hasta que no cumpla su tarea no habrá paz. Pretenden desarrollar el concepto de U.R.S.S. 2.0 y creo que Europa ya se ha dado cuenta de esto, por lo que hoy Rusia solo puede existir en estado de guerra. Por lo que no hay oportunidades de negociar”, aseguró.
Ante la cada vez más lejana posibilidad del cierre de la guerra, hace más de dos años que Ucrania destina la gran mayoría de sus recursos para frenar la ofensiva invasora de una potencia mundial como Rusia. Entre ellos, también se encuentran los recursos humanos. Una de las medidas del gobierno más cuestionadas durante el último tiempo fue la Ley de Movilización, en la cual permite que todos los varones mayores de 25 años estén a disposición del ejército y que los presos se envíen al frente de batalla. Sobre la normativa, Podolyak se refirió que “la guerra es complicada y la movilización definitivamente continúa porque la guerra es grande. El Estado se comunica con la sociedad y se buscan argumentos para explicar por qué, a pesar de todas las dificultades, todavía es necesario pasar por los procedimientos de movilización”.
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"Hoy Rusia solo puede existir en estado de guerra", afirmó el asesor de Zelenski.
La gestión de Zelenski también ha avanzado en otras medidas novedosas para lo que respectan a los ex países de la U.R.S.S., como la legalización del cannabis para uso medicinal. Hasta el momento, la regulación ucraniana solo permite la importación de determinados productos terapéuticos derivados de la planta para ser utilizados en los soldados que padecen trastornos por estrés postraumático por el paso de la guerra y para aquellas personas que tienen cáncer. “El cannabis permite contrarrestar efectivamente no solo las lesiones, sino también otras enfermedades crónicas que tienen un efecto bastante severo en el estado psicológico. Hemos visto bastantes ejemplos efectivos del uso del cannabis en otros países europeos”, dijo Podolyak.
“Vínculos cálidos” con Argentina
En diciembre del año pasado, Zelenski participó de la asunción presidencial de Javier Milei. En varias oportunidades, ambos mandatarios han estrechado sus lazos de una forma inédita para la relación bilateral entre las naciones. “Hoy tenemos vínculos bastante cálidos con Argentina. El Presidente de Argentina apoya absolutamente a la coalición pro ucraniana y está buscando oportunidades”, dijo Podolyak.
En cuanto a qué implica la ayuda de nuestro país a una nación que se encuentra en guerra con una potencia mundial, Podolyak precisó que “Argentina está ayudando con el intercambio de información. El Presidente –por Zelenski- se comunica siempre con Milei. Hay ciertos programas de cooperación económica y apoyo humanitario”.
“Personalmente, yo agregaría que me gusta la posición del presidente argentino. Milei dice muy claramente cuáles son las relaciones económicas entre estados hoy, qué es el socialismo, el liberalismo y me impresiona que hoy en Argentina haya una persona que ofrece al país otros formatos de organización interna que, en mi opinión, conducirán al país a una calidad de vida más efectiva”, agregó Podolyak.
El refugio
El actual gobierno de Ucrania tiene algunos puntos en común con la experiencia argentina: no existe ninguna experiencia previa en la gestión de un país y ambos atraviesan una profunda crisis económica arraigada por una falta de divisas que depende fundamentalmente de la actividad agroexportadora. Pero en el caso de los eslavos, los problemas deben resolverlos mientras la guerra solo escala cada vez más. Hace dos años que sus funcionarios están tomando las decisiones más difíciles de su vida y las cuales pueden definir la vida o muerte de su pueblo.
¿Cómo ha cambiado su vida, desde el inicio de la guerra?, preguntó C5N. Podolyak respondió que “a todos en Ucrania nos ha cambiado la vida porque estamos constantemente en estado de guerra y siempre hay riesgos”. “La Federación Rusa ataca a todo el territorio de Ucrania con misiles y drones y esto sucede todos los días. Hoy no existe un horario como en el período anterior a la guerra donde puedes divertirte por allí, pasar tiempo con tu familia. Al contrario: hoy estás constantemente en el trabajo y tu familia no puede estar cerca de ti”, contó el asesor presidencial, quien entiende que el conflicto bélico como un asunto personal sobre una identidad colectiva.
“Los representantes de la Federación Rusa no hablarán con nadie. Simplemente destruirán este espíritu de Ucrania, la subjetividad de Ucrania y una gran cantidad de personas simplemente desaparecerán, otro tanto deportadas. Por lo tanto, para nosotros lo mejor es trabajar las 24 horas del día que morir más tarde torturados”, dijo el socio del excomediante.
Podolyak dijo que no hace terapia psicológica. “La terapia es una cuestión interna”, contó. Luego, explicó que “primero que nada se debe estar concentrado. Es decir, saber qué se está haciendo y decir constantemente lo que se tiene que hacer. Muchas personas hacen un trabajo mucho más complicado y me refiero a los que están en la primera línea. Directamente pasan días y noches masacrándose con la Federación Rusa. Y hay que amar al trabajo. Entonces, se harán todos los esfuerzos posibles para ser competente”, dijo el asesor presidencial.
“Simplemente, es necesario la literatura. Solo tomar un libro y distraerse”, contó Podolyak sobre su refugio para calmar su mente para tomar las mejores decisiones en un estado de tensión constante.