A principios de febrero, Sol Arellano desembarcó en Moscú para avanzar con su carrera. Pero la semana pasada su vida dio un vuelco inesperado: desde que las tropas rusas avanzaron sobre Ucrania empezó a vivir en un país en guerra. Si bien su día a día todavía es "normal", se tuvo que acostumbrar a vivir con la incertidumbre.
"Mi vida hoy es normal. Voy a clases, sigo yendo al supermercado normalmente, pero es todo un tema lo que puede llegar a pasar en un futuro", comentó la argentina en diálogo con C5N. La joven tiene 22 años y es licenciada en ciencias de la educación.
Consultada sobre cómo cayó la noticia de la invasión en el país, Arellano aseguró que a todos les "impactó un poco". "Se hablaba que era algo que podía llegar a suceder, pero fue sorpresivo como se terminó dando todo", apuntó en Minuto a Minuto.
Con la confirmación de los primeros combates del otro lado de la frontera, y ante la creciente tensión que hoy se vive Rusia, Sol confió que por precaución decidió tener a mano los contactos de emergencias y siempre estar en contacto permanente con la embajada Argentina. "Más que miedo, tengo incertidumbre", apuntó.
Algunos de sus compañeros de estudio, en cambio, decidieron volver a sus países de origen ante la posibilidad de que los combates llegaran a Moscú. "Es una situación lamentable, porque acá están en juego muchas cosas. Si nos ponemos a pensar, ¿quién quiere una guerra y estar viviendo en estas condiciones?", planteó.
Por el momento, las consecuencias de la guerra no se ven de manera palpable donde está. Aunque de a poco empiezan a notarse los efectos de las sanciones que le impusieron varios países del mundo al Kremlin. "A mí me ha pasado que en algunos lugares no me permiten usar las tarjetas y solo se puede pagar en efectivo", contó.