El diplomático argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), logró recuperar terreno en la cuarta votación informal del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al cosechar 8 votos a favor y 7 en contra. Impulsado por el Gobierno, Grossi logró revertir la caída de la consulta anterior -donde había caído a 5 respaldos- al sumar tres apoyos decisivos y reducir sus rechazos en la carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Pese al impulso del postulante argentino, la compulsa continúa encabezada por la exvicepresidenta de Costa Rica, Rebeca Grynspan, quien se consolidó al frente de las preferencias con 10 votos a favor, 3 en contra y 2 abstenciones. En el conteo reservado, la embajadora de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, se ubicó en una línea similar a la de Grossi con 8 apoyos y 6 rechazos, mientras que otros aspirantes como Olara Otunnu (Uganda) y Macky Sall (Senegal) quedaron relegados con un menor volumen de votos afirmativos.
Las reglas informales de las Naciones Unidas establecen que, para consagrarse como próximo Secretario General, un candidato requiere una mayoría de al menos 9 votos favorables sobre los 15 miembros del Consejo de Seguridad y no recibir ningún veto de los miembros permanentes. Este selecto grupo con derecho a veto (P5) está integrado por Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido, cuyos votos de rechazo bloquean automáticamente cualquier postulación, independientemente de la cantidad total de adhesiones obtenidas.
El camino para la candidatura de Grossi atraviesa un tablero geopolítico complejo: si bien cuenta con el respaldo de Estados Unidos, la opción argentina enfrenta reservas en China, que ha manifestado preferencia por consagrar a una mujer y mantiene distancia frente a las posturas de Javier Milei. Asimismo, inciden la cautela diplomática del Reino Unido en relación con el histórico reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas y los delicados consensos con Rusia por el rol mediador del OIEA en el conflicto nuclear de Ucrania.
Rebeca Grynspan se consolida como la candidata con más votos para ser la próxima Secretaria General de la ONU.
Frente a un escenario de vetos cruzados y negociaciones inconclusas entre Washington y Beijing, la definición se trasladará a una quinta ronda de votaciones proyectada antes de fines de octubre. En esa próxima instancia, los cinco miembros permanentes utilizarán boletas de un color diferenciado (rojo o azul) respecto a los miembros no permanentes. Esto permitirá transparente con precisión si las objeciones que reciben candidatos como Grossi o Grynspan provienen de una potencia con poder de veto, de cara a la definición del sucesor de António Guterres para el período que inicia en 2027.