Los ataques no cesan en Israel, que se encuentra asediada desde el sábado por los bombardeos de Hamás. Durante las últimas horas, uno de los blancos fue un reconocido hospital de la zona: la sala pediátrica quedó destruida.
Los ataques no cesan en Israel, que se encuentra asediada desde el sábado por los bombardeos de Hamás. Durante las últimas horas, uno de los blancos fue un reconocido hospital de la zona: la sala pediátrica quedó destruida.
Gabriel Michi, periodista de C5N en la línea de fuego, contó que las bombas cayeron en el espacio en el que miles de niños están hospitalizados día tras día. Afortunadamente, al momento del ataque, la sala se encontraba vacía, dado que los pacientes habían sido trasladados días atrás y derivados a otros centros de salud.
Se trata de uno de los centros más importantes de la zona, ya que se encuentra a 13 kilómetros de la franja de Gaza, por lo cual reviste relevancia teniendo en cuenta que atiende no solo niños israelitas sino también de la región en conflicto. La suma de pacientes asciende a 30.000.
Por otro lado, Hamás también bombardeó un jardín de infantes en la zona de Betar Illit, en Cisjordania. Se trata de un asentamiento judío que se encuentra a solo 10 kilómetros de Jerusalém. Reportaron dos niños en grave estado.
Los ataques de Hamás a Israel dejaron, hasta el momento, al menos siete argentinos fallecidos y más de una decena de desaparecidos. Una de las que se encontraba en el festival de música electrónica en Re'im, a unos pocos kilómetros de la Franja de Gaza, era Daniela Ruso, una DJ y tatuadora que había ido a tocar por invitación de un amigo y logró huir.
“Estaba en una fiesta pasándola bien con amigos, y de casualidad fuimos al estacionamiento a tomar un tequila y de repente empezamos a ver en el cielo explosiones. Al principio pensamos que eran fuegos artificiales, pero eran cada vez más”, comenzó relatando la mujer de 36 años sobre cómo fueron los primeros instantes del ataque del grupo islámico.
Al mismo tiempo, relató que cuando estaba con sus amigos en el auto, vieron gente que hablaban en hebreo, por lo que no entendían hasta que un joven que hablaba inglés se les acercó y les dijo “hay que salir de acá”. “De un segundo a otro todo se convirtió en un caos. Este chico nos dijo que subamos al auto y salimos del estacionamiento hasta un búnker que era una estructura de hormigón que también ya había gente”, detalló en diálogo con C5N.
En instante, recibieron un llamado de otro amigo que estaban con ellos, pero se separaron y empezaron a escuchar disparos sin saber qué estaba pasando: “Nos dijo que ya estaban en la carretera y escuchamos los disparos de ese lado”.
“Él nos dijo que no nos vayamos con el auto, sino que corramos. Corrimos entre los tiros. Ahí empezamos a correr y al minuto escuchamos una explosión muy grande y nos enteramos que habían tirado una granada en el búnker en el que estábamos”, recordó.
Según detalló Daniela, el ataque empezó cerca de las 6.30. Uno de sus amigos se quedó escondido en un árbol y ellos siguieron corriendo hasta que se hicieron las dos de la tarde, cerca de una plantación de olivos. “Nos refugiamos en un conteiner que estaba ahí al lado”, sostuvo y agregó: “Era shabat acá, era como un domingo. Israel no se lo esperaba para nada esta situación”.
Un argentino que vive en Israel aseguró que ese país “no va a ser nunca más el mismo” tras el ataque sorpresa del grupo terrorista Hamás que se produjo el sábado pasado. “Nadie puede entender cómo pasó. Es algo que no podemos soportar”, describió.
El enviado especial de C5N a Israel, Gabriel Michi, dialogó en Tel Aviv con Yehuda Arm, un argentino que vive en ese país desde 1961. “Tengo encima tres guerras, pero ni en mis sueños más horribles pensé que iba a pasar lo que está pasando hoy”, afirmó.
“Leí diarios de Argentina que decían: '1.235 muertos entre israelíes y palestinos', y eso no puede ser. No se puede decir lo mismo de los muertos israelíes y judíos y compararlos con estos asesinos, que hacen lo peor que puede hacer una persona que tiene un poco de conciencia”, lamentó.
“Hablé con mi sobrino, que estaba en uno de los kibutz que más sufrió, y pudo salir. Está destrozado. Los estábamos buscando desde el sábado y no sabíamos nada de ellos, y hoy me llamó para decirme que está vivo”, relató.
Hasta el momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto confirmó que los ciudadanos argentinos muertos en Israel son 7, mientras que otros 15 son buscados desde el último sábado.