Los habitantes de Ashkelon, una de las ciudades de Israel más afectadas por los bombardeos de Hamás, no pueden salir de sus viviendas por la amenaza constante de los misiles. Desde los ataques del pasado 7 de octubre, el gobierno local organizó centros de donaciones para distribuir víveres casa por casa.
Ashkelon es la ciudad más cercana a la Franja de Gaza desde el norte y se ubica a solo 13 kilómetros del enclave palestino, lo que la convierte en uno de los principales blancos de los ataques aéreos. Este domingo por la noche una de las bombas cayó en uno de los principales centros comunitarios de la ciudad.
La indicación para los civiles es que deben permanecer cerca de los refugios. "Como la gente no puede salir, decidimos hacer un centro de distribución. Recibimos donaciones y las entregamos hasta las casas de las personas", explicó la viceintendenta en diálogo con Gabriel Michi, enviado especial de C5N en Israel.
"Estamos con mucho miedo, pero a la vez con mucha energía como para terminar todo esto de una manera exitosa. Tenemos una juventud muy valiente y buena, porque después del misil querían seguir trabajando. No se querían ir a casa", destacó.
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Por su parte, el director general de la municipalidad de Ashkelon remarcó que la situación "es muy complicada" por "la amenaza constante de misiles. Lo más importante es la seguridad de la gente, por lo tanto todos están en refugios o al lado de refugios. En cualquier momento puede haber una sirena", detalló.
Sin embargo, aclaró que la ciudad no emitió una orden de evacuación. "Acá el que se fue lo hizo voluntariamente. La gente se fue por miedo o no abre los negocios, entonces empieza a haber faltantes. Si es necesario, llegamos hasta la casa de las personas para llevarles comida y agua", sostuvo.
El portavoz del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Tal Heinrich, informó este domingo que "más de 1.400 personas fueron asesinadas y más de 120 israelíes fueron secuestrados por los terroristas de Hamás".
Guerra en Israel: un cardenal cercano a Francisco ofreció entregarse a Hamás para que liberen a los niños rehenes
El cardenal italiano Pierbattista Pizzaballa, nombrado purpurado por el papa Francisco el 30 de septiembre, ofreció este domingo entregarse al grupo islamista palestino Hamás a cambio de que liberen a los niños tomados como rehenes la semana pasada tras un ataque a Israel.
"¿Si estoy listo para un cambio? Cualquier cosa si puede ayudar a la libertad y a regresar a sus casas a esos niños. Ningún problema, tengo disponibilidad absoluta para hacerlo", aseguró Pizzaballa en diálogo con periodistas vaticanos al ser consultado sobre la idea de ofrecerse como intercambio.
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El purpurado, Patriarca latino de Jerusalén, reafirmó además la disponibilidad vaticana para buscar una mediación en Medio Oriente luego del ataque de Hamas a Israel y en medio del asedio de ese país a la Franja de Gaza que, según varios organismos, pone en riesgo la vida de miles de civiles palestinos.
De todos modos, según el cardenal, la eventual mediación "es muy difícil, porque para mediar hay que tener interlocutores, y en este momento con Hamás no se puede hablar".