A un mes del estallido en Medio Oriente: por qué impacta en la economía argentina
La ofensiva de Estados Unidos e Israel chocó contra la resistencia de un régimen iraní que utiliza el control del Estrecho de Ormuz como herramienta para dictar los niveles de la inflación mundial. El coletazo logístico y energético impacta de lleno en la economía argentina.
La volatilidad del discurso bélico de Donald Trump es cada vez más inconsistente.
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Tras treinta días de fuego cruzado, la ofensiva de Washington y Tel Aviv chocó contra la resistencia de un régimen iraní que logró cohesionar su frente interno. Lejos de ceder, Irán utiliza el control del Estrecho de Ormuz como herramienta para dictar los niveles de la inflación mundial, un coletazo logístico y energético que vuelve a impactar de lleno en la economía mundial y la argentina.
Resiliencia en Teherán: el fracaso del desgaste táctico
El logro de los objetivos tácticos inmediatos de Estados Unidos e Israel es considerable debido a la asimetría tecnológica y militar como la erosión de una parte de las instalaciones nucleares, la reducción de reservas de misiles y la eliminación de altos mandos. Sin embargo, el régimen iraní está logrando sus objetivos de supervivencia política y guerra de desgaste. Si bien sus bases militares han sido atacadas y muchos comandantes eliminados, desde el punto de vista de Irán, ellos están ganando la guerra.
Washington y Tel Aviv proyectaron que la eliminación del ayatolá Alí Jameneí lograría el colapso del régimen iraní, pero el resultado en el terreno fue opuesto. Tal como postula la clásica teoría del conflicto en la Ciencia Política, la presencia de una amenaza externa inminente actúa como el mayor catalizador de la cohesión interna. Lejos de fragmentar al país, la agresión extranjera diluyó las disidencias y unificó a la opinión pública iraní detrás de su gobierno en un instinto de supervivencia nacional.
No hay dudas de que Donald Trump y su administración subestimaron la enorme tarea militar y de desgaste que esta guerra suponía. Para Teherán, este es un conflicto existencial sobre la supervivencia del régimen y advierten que es poco probable que la guerra termine pronto.
El factor Ormuz: el cuello de botella que asfixia al mundo
Otra carta que subestimó el Pentágono es que Irán tiene un enorme poder de daño sobre la economía mundial. Esto podría haber sido prevenido si se contemplaba queel lugar geográfico de Irán tiene una relación directa con su capacidad de control del Estrecho de Ormuz. Así, paralizó el transporte marítimo comercial, lo que está generando aumentos mundiales en energía y alimentos. La situación podría terminar ejerciendo una fuerte presión sobre Occidente para que cese las hostilidades, consolidando, en definitiva, un gran éxito táctico para el régimen iraní.
Mapa Ormuz
politicaexterior.com
Diplomacia de máximos: Acuerdo Estados Unidos-Irán
Para encontrar una salida diplomática, ambas partes necesitan un punto de encuentro que hoy parece inalcanzable. Recientemente, la administración estadounidense ensayó un acercamiento extraoficial ofreciendo un acuerdo de 15 puntos. Sin embargo, las condiciones de EE.UU. fueron maximalistas: exigieron a Irán desmantelar su programa nuclear, entregar su stock de uranio y habilitar el acceso irrestricto a inspectores internacionales supervisados por EE.UU.
Para el régimen iraní, firmar esto es abrirle la puerta al enemigo. Teherán desconfía y asume que esa supervisión sería utilizada para orquestar un golpe interno. Como respuesta, no solo rechazaron el documento, sino que redoblaron la apuesta exigiendo tres puntos innegociables: el cierre de todas las bases militares estadounidenses en la región, el pago de reparaciones de guerra y el reconocimiento legal del control iraní sobre el Estrecho de Ormuz. Para Trump, a meses de unas elecciones legislativas, ceder ante estas demandas y retirar las tropas es un suicidio político frente a su electorado.
tapa Time Trump
Portada de la revista Time con Donald Trump preguntándose "¿Dónde está la salida?".
Israel: guerra multifrente y agotamiento social
Hoy el teatro de operaciones más volátil es la frontera norte de Israel con el Líbano. Tras el ataque a Irán el 28 de febrero, Hezbollah desató una ola masiva de cohetes que Israel respondió bombardeando Beirut y el Valle de la Bekaa. Según diversas fuentes internacionales, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) habrían concluido que desarmar completamente a Hezbollah es inalcanzable, ya que requeriría ocupar todo el país.
Esta guerra de desgaste llevó al límite las capacidades militares y económicas de Tel Aviv, pero el mayor impacto es el interno. El Líbano tiene 150.000 ciudadanos desplazados y a Israel se le suma un profundo desgaste psicológico en la población debido a meses de vivir bajo la amenaza constante de las sirenas, la dependencia de los refugios antimisiles y la incertidumbre latente de una invasión terrestre a gran escala están quebrando la resistencia de una sociedad exhausta.
Mapa Irán e Israel
Distancias entre Irán e Israel y las rutas de ataque.
New Scientist Global Security
Impacto en la fábrica del mundo: Asia Oriental
Las potencias del este asiático importan aproximadamente el 60% de su petróleo desde el Estrecho de Ormuz, por lo que enfrentan una vulnerabilidad crítica debido a su dependencia. Japón importa el 90-94% de su crudo de Medio Oriente, mientras que Corea del Sur depende en un 81% de las importaciones de combustibles fósiles para su matriz energética, por lo que han activado protocolos de emergencia. Estos sobrecostos energéticos ya se están trasladando a los precios de producción de sus gigantes tecnológicos y automotrices.
El factor Beijing: pragmatismo, descuentos y petroyuanes
Por otro lado, China capitaliza la crisis a su favor. La maquinaria industrial de Beijing está absorbiendo volúmenes récord de crudo (tanto iraní como ruso) con fuertes descuentos. Para esquivar el radar occidental, estas transacciones se liquidan en yuanes mediante sistemas financieros alternativos (como el CIPS).
Además, Beijing ha observado el estallido de la guerra con una mezcla de cautela retórica y pragmatismo económico. Por ello, se ha consolidado como "garante de la estabilidad" alternativa en un mundo que sigue en constante desorden.
La portada de The Economist titulada "Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error" con un Xi Jinping calmo observando a un Donald Trump gritando, demuestra la situación global actual.
Tapa The Economist
Alianza China-Irán
Irán ha propuesto formalmente que cualquier tanquero que desee transitar de forma segura por el Estrecho de Ormuz debe hacer sus transacciones en yuanes chinos. Incluso, China realizó su primer pago transfronterizo de petróleo utilizando el yuan digital, estableciendo un precedente para reemplazar al sistema SWIFT. De a poco van surgiendo nuevas maneras para evitar los mecanismos occidentales, y así, no generar dependencia.
El efecto dominó al surtidor local
A pesar de la distancia geográfica del conflicto, lo que sucede en Medio Oriente tiene un impacto en Argentina, que no es inmune al petróleo por encima de los 100 dólares. La transmisión del shock externo se manifiesta a través de tres canales principales: el precio de los combustibles, la inflación de costos y la competitividad de sus exportaciones agroindustriales.
¿Por qué un misil en Medio Oriente impacta en el precio de la nafta en Argentina?
Al 2 de abril de 2026, el precio promedio del litro de nafta súper en Argentina se ubica en torno a los $2.050, lo que representa un salto del 19% respecto a los $1.657 que costaba en febrero antes del estallido del conflicto. Para entenderlo de forma muy fácil, hay que desarmar el problema en tres puntos clave:
La regla del "costo de oportunidad": el petróleo es un commodity, lo que significa que tiene un precio internacional -el famoso Brent- que se paga igual en todo el planeta. Si este precio sube por la guerra y en Argentina el precio queda congelado muy bajo, a las empresas no les rinde venderlo en el país. Para que el petróleo se quede en Argentina y no haya desabastecimiento, el mecanismo que se utiliza es que el precio local tiene que "acompañar" o acercarse al internacional.
No se produce el 100% de la nafta lista para usar: si bien tenemos un gran caudal de petróleo crudo, no tenemos la nafta refinada lista para cargar a los automóviles. Aunque Argentina produce muchísimo petróleo, las refinerías a veces no dan abasto para procesar todo el combustible que consume el país (especialmente el gasoil para el campo o las naftas premium). A su vez para refinar el crudo se necesitan químicos, aditivos especiales y mezclas que se tienen que importar. Todo eso se importa afuera y se compra en dólares y a precios internacionales. Si el mundo tiene inflación o el petróleo sube, estos insumos nos cuestan más caros.
Los costos de extracción están dolarizados: por lo que requieren alta tecnología, repuestos, maquinarias especializadas y bombas extractoras que no se fabrican nacionalmente. Todo el equipo y el mantenimiento que usan las petroleras se compra en el exterior. Si los precios globales suben, a las petroleras locales les sale más caro producir un barril argentino.
Conclusiones
En definitiva, estamos frente a una crisis económica disparada por el cierre del Estrecho de Ormuz, orquestado por Irán como represalia al ataque de Estados Unidos e Israel que buscaba promover un cambio de régimen. Lo cierto es que esto no sucedió: el régimen cambió su líder, pero no su estructura, y el descontento de los iraníes se transformó en un fuerte apoyo para rechazar la injerencia extranjera. Hoy, Irán tiene en sus manos la estabilidad financiera mundial de la cual dependen la mayoría de los países.
¿Cómo hará Estados Unidos para frenar lo que empezó? ¿Hay alguna solución que beneficie a Washington y Tel Aviv, o terminarán cediendo para devolver el orden? A Donald Trump el orden mundial parece no interesarle, pero sí le preocupa su propio escenario: tiene elecciones legislativas en noviembre y la volatilidad de su discurso bélico es cada vez más inconsistente, lo cual le juega en contra.
Mientras se espera que la diplomacia multilateral logre cortar esta espiral y estabilizar los mercados, seremos los ciudadanos quienes seguiremos pagando el costo. Las guerras convencionales ya no son lo que eran; se han vuelto obsoletas y no logran sus cometidos. Es hora de que los líderes mundiales observen que la hegemonía hoy se mide de otra manera: con inteligencia estratégica, ampliando el comercio internacional y liderando el avance tecnológico y la Inteligencia Artificial. La fuerza bruta solo trae caos global, y es Argentina —como gran parte del mundo— la que sufre una vez más la inflación importada, golpeando a una ciudadanía ya exhausta en lo moral y económico.