Viajar a Córdoba: el pueblito que parece sacado de un cuento de hadas

Entre bosques de pinos, casitas alpinas y cascadas, existe un rincón cordobés que deslumbra por su belleza y su calma peatonal.

En Córdoba se esconden pequeños destinos mágicos donde el tiempo parece haberse detenido. Pueblos donde la naturaleza dicta el ritmo de vida y la tranquilidad es parte del paisaje. Lejos del ruido y las grandes ciudades, estos rincones ofrecen una experiencia única para quienes buscan desconectarse y vivir una aventura diferente.

Entre caminos sinuosos y sierras imponentes, hay un lugar que parece salido de una postal europea. Sus calles invitan a caminar sin apuro, sus casas remiten a antiguas aldeas de montaña y sus sabores locales sorprenden en cada rincón. Todo esto enmarcado por una vegetación abundante, ríos cristalinos y aire puro.

Se trata de La Cumbrecita, una localidad del Valle de Calamuchita que se destaca por ser el único pueblo peatonal de Argentina. Su espíritu sereno, sus paisajes naturales y su infraestructura respetuosa con el entorno la convierten en un destino soñado.

Cumbrecita

Dónde queda La Cumbrecita

La Cumbrecita está ubicada en el departamento Calamuchita, a unos 118 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Se encuentra enclavada en las Sierras Grandes, a 1.450 metros sobre el nivel del mar, muy cerca del cerro Champaquí. El acceso al pueblo parte desde Villa General Belgrano, a unos 40 kilómetros, atravesando parajes pintorescos como Athos Pampa, Intiyaco y Villa Berna.

Su rasgo más distintivo es su carácter exclusivamente peatonal, lo que invita a recorrerla a pie y disfrutarla sin apuros. La llegada en auto está permitida hasta un estacionamiento a la entrada del pueblo.

Qué puedo hacer en La Cumbrecita

Entre sus principales propuestas se encuentra el senderismo por los bosques de pinos y robles, que llevan a cascadas, miradores y ríos escondidos. La Cascada Grande es uno de los puntos imperdibles, rodeada de vegetación serrana y con acceso fácil desde el centro del pueblo.

Otra opción es recorrer el casco histórico, donde se destacan casas de estilo alpino, la antigua capilla y la emblemática fuente central. Para quienes buscan más adrenalina, hay opciones como tirolesa y arborismo, actividades guiadas ideales para grandes y chicos.

En el plano gastronómico, La Cumbrecita también brilla. Se puede almorzar en Helmut, una tradicional casa que ofrece platos regionales, o disfrutar de una merienda en Edelweiss Delikatessen, famosa por sus tortas caseras. Para quienes tienen restricciones alimentarias, Engel es una excelente alternativa con menú para celíacos.

La Olla La Cumbrecita

Cómo llegar a La Cumbrecita

Para llegar en auto desde Córdoba, se puede optar por la Ruta Provincial 5 o la RP 109, en un trayecto de aproximadamente 122 kilómetros. El camino está completamente asfaltado y ofrece paisajes serranos inolvidables.

También es posible ir en colectivo, combinando dos tramos: primero, Córdoba–Villa General Belgrano, y luego un segundo servicio hasta La Cumbrecita. El viaje total dura alrededor de tres horas y permite disfrutar del recorrido sin preocupaciones.

La Cumbrecita es más que un destino turístico: es un refugio de paz y belleza natural, ideal para quienes buscan una conexión auténtica con el entorno y con uno mismo.

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