En el inicio del receso invernal de 2025, Argentina vuelve a mirar hacia el sur como una de las regiones más elegidas por viajeros nacionales y extranjeros. Bariloche, enclavada en la Patagonia andina, concentra una amplia oferta turística que combina deporte, gastronomía, aventura y descanso, en un entorno que se vuelve escénico durante los meses fríos.
La temporada alta de julio se proyecta intensa. Las reservas hoteleras han mostrado un crecimiento sostenido respecto al mismo período del año anterior, y la afluencia de visitantes promete superar los registros prepandemia. El entorno natural, con sus lagos espejados y bosques nevados, refuerza el atractivo de una ciudad que se reinventa cada invierno.
Entre las distintas propuestas para quienes visitan la región, un recorrido se destaca por su magnetismo visual y su capacidad de asombro constante: la emblemática Ruta de los 7 Lagos, un tramo que conecta destinos imperdibles y revela lo mejor del paisaje patagónico.
Así es la Ruta de los 7 lagos
La Ruta de los 7 Lagos es un trayecto de poco más de 100 kilómetros que se extiende entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura, en la provincia de Neuquén. Aunque muchos deciden recorrerla en una sola jornada, la experiencia invita a hacer paradas, desviarse y tomarse el tiempo necesario para explorar cada rincón de este corredor natural.
El camino transita por un segmento de la Ruta Nacional 40, uno de los ejes viales más icónicos del país, que atraviesa de norte a sur la Argentina. A lo largo del trayecto, se cruzan los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi, dos áreas protegidas que conservan la biodiversidad y la belleza típica de la Patagonia andina.
Los siete espejos de agua que dan nombre a la ruta son: Lácar, Machónico, Falkner, Villarino, Escondido, Correntoso y Espejo. Todos se ubican dentro del territorio neuquino y poseen particularidades que los hacen únicos en su tipo, desde playas escondidas hasta miradores de altura.
El recorrido inicia oficialmente en San Martín de los Andes, ciudad reconocida por su cercanía con el centro de esquí Chapelco y su ubicación junto al lago Lácar. Desde allí, el primer tramo lleva al lago Machónico, famoso por sus miradores y la tranquilidad de sus aguas. En este punto, es posible desviarse hacia los lagos Meliquina y Hermoso, que ofrecen paradas menos concurridas y un contacto más íntimo con la naturaleza.
A continuación, se accede al lago Falkner, ideal para una pausa de descanso o un picnic. Este espejo de agua está rodeado por cerros y cuenta con zonas habilitadas para acampar. Muy cerca se encuentra el lago Villarino, enmarcado por un bosque de arrayanes y con excelentes puntos panorámicos para capturar imágenes de postal.
El lago Escondido, más pequeño y discreto, se presenta como una joya silenciosa en medio del recorrido. Después, aparece el Correntoso, cuyas aguas verde esmeralda sorprenden por su transparencia. Es habitual ver a los visitantes cruzando el puente de madera sobre el río Ruca Malén o refrescándose durante los meses cálidos.
El trayecto finaliza en el lago Espejo, a pocos kilómetros de Villa La Angostura. Desde su mirador principal se observan también cuerpos de agua menores como el Espejo Chico y el Bailey Willis. Esta última parte del recorrido, que ya anticipa la llegada a la costa del lago Nahuel Huapi, permite disfrutar de uno de los escenarios más fotografiados de la Patagonia.
Si bien existen excursiones organizadas que parten desde San Martín, Villa La Angostura o Bariloche, alquilar un auto se presenta como la opción más flexible. De este modo, cada viajero puede manejar los tiempos a su gusto, detenerse sin restricciones y planear paradas nocturnas para aprovechar la experiencia completa.
También hay quienes optan por la bicicleta o incluso por el autostop. La Ruta de los 7 Lagos ha adquirido fama entre mochileros de todo el mundo, que buscan un contacto más directo con el paisaje y el estilo de vida local. En muchos sectores hay zonas de acampe y opciones de alojamiento que varían entre cabañas, hosterías y refugios.
El invierno es una estación que impone condiciones. Las nevadas intensas, las bajas temperaturas y el hielo sobre la calzada exigen precaución y preparación adecuada para quienes decidan emprender el viaje. Aun así, el esfuerzo encuentra recompensa en vistas cubiertas de nieve, cielos despejados y una atmósfera que solo se encuentra en esta latitud del mundo.
La Ruta de los 7 Lagos sigue siendo un clásico del sur argentino, un trayecto donde el viaje importa tanto como el destino, y donde cada curva revela una postal que quedará en la memoria. Durante las vacaciones de invierno, se convierte en uno de los itinerarios más valorados por quienes buscan algo más que un simple descanso: una conexión profunda con la naturaleza.