Se celebra el día del vino blanco: cuándo es y por qué se conmemora

En esta fecha rendimos homenaje a la uva que conquistó desde Borgoña hasta los rincones más lejanos del mundo vitivinícola llegando a nuestras tierras argentinas.

El último jueves de mayo de cada año, los amantes del vino se unen para celebrar su día, una jornada dedicada a la uva blanca más emblemática y versátil del mundo: la Chardonnay. Originaria de Borgoña, Francia, esta cepa no solo encontró un terreno fértil en la viticultura de California, sino que también fue fundamental en la elaboración de los renombrados champagnes y espumantes argentinos y esto es motivo de conmemoración.

El Chardonnay se caracteriza por su gran variabilidad y estilo, produciendo vinos con un notable potencial de guarda. Es especialmente receptivo a la crianza en barricas, lo que le asigna cualidades untuosas y exquisitas, con un cuerpo pleno y diversidad aromática que va desde la manteca hasta las frutas blancas y los frutos secos, variando sus tintes cítricos y tropicales según el terroir.

Los vinos elaborados con Chardonnay son famosos por su sólida estructura y su adaptación gastronómica, siendo capaces de combinar con una gran variedad de opciones culinarias. Su adaptabilidad a distintos climas y suelos habilita que esta uva se diferencie en el ámbito internacional.

Chardonnay

Cuándo es el Día Internacional del Chardonnay y por qué se conmemora al vino blanco

El Día Internacional del Chardonnay se festeja el último jueves de mayo de cada año y no es solo una celebración de la uva, sino también un reconocimiento al trabajo y el progreso de viticultores y enólogos en todo el mundo. Desde los robustos blancos de Borgoña hasta los vibrantes espumantes argentinos, el Chardonnay continúa sumando aficionados con cada nueva cosecha.

En Argentina, el Chardonnay se consolida como una de las variedades blancas predominantes, cultivada a lo largo de 16 de las 18 provincias productoras del país, desde Chubut hasta Jujuy, y desde la región cordillerana hasta Chapadmalal. Esta extensa presencia evidencia su adaptabilidad y la aceptación que tiene entre los fanáticos y productores locales.

En los últimos años, se desarrolló un notable cambio en los modos de producción de este tipo de vino. Tradicionalmente asociados con un estilo más maduro y maderizado, muchos productores comenzaron a usar técnicas que priorizan una acidez más fresca y un menor contacto con la madera, utilizando barricas de segundo y tercer uso para conseguir un tostado más suave.

El resultado de estas innovaciones gesta una noble bebida que puede ser envolvente y de estilo filoso y mineral. lo que exhibe la increíble gama de perfiles que el Chardonnay puede generar. Este cambio ayudó a mantener el interés global en esta variedad, garantizando su lugar como la cepa blanca más reconocida y celebrada.

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