Guardar la masa para hacer tortas o pasteles en la heladera o incluso congelarlos, como se puede hacer con infinidad de alimentos, es una buena manera de conservarlos y poder consumirlos durante los días o semanas siguientes sin que pierdan el sabor y dé la sensación de que están recién hechos. Es por eso que te explicaremos el paso a paso para congelar los pasteles de manera correcta.
Cómo congelar pasteles: consejos
En primer lugar, es fundamental conocer qué tipos de tortas o pasteles se congelan mejor. Aunque, vale aclarar, que la mayoría son aptas para este procedimiento. Sin embargo, aquellos que no son glaseados, son los mejores para refrigerar.
Por otro lado, tendrás que evitar congelar los pasteles o tortas que contengan cremas de queso o huevo, ya sea, en el glaseado o en el relleno. Cabe destacar que se recomienda no congelar aquellas tortas que no tienen grasa porque son propensas a secarse.
Es de suma importancia que elijas una buena envoltura para que logre mantener la calidad de la torta o pastel, como podría ser: papel de aluminio, papel de fil, una bolsa de plástico con cierre o papel manteca.
Un recipiente metálico también sirve para conservarlo y, al mismo tiempo, estará protegido de la humedad y de olores que puedan aparecer en el congelador.
Un consejo: en caso de que la torta no tenga glaseado, podés envolverla y guardarla en el congelador, en caso contrario, guardala en la heladera hasta que el mismo se endurezca y luego sí, podrás envolverla para llevarla al freezer.
Pasados los 2 meses de congelación, la torta comenzará a secarse y luego de 4 meses perderá el sabor. Por lo tanto, se recomienda que esté en el congelador como máximo hasta 3 meses en caso de que la torta no tenga glaseado y si lo tiene, tan sólo 2 meses.
La masa de la torta puede congelarse sin haberse cocinado y para eso tenés que: engrasar un recipiente hermético ideal o que sea para hornear y forralo con papel para horno. Luego coloca la masa y guardalo en el congelador sin taparlo. Una vez que la masa esté dura, envolvelo con papel film.
Para descongelarlo, es fundamental, en primer lugar, saber si el mismo tiene o no glasé. En el caso de tratarse de uno glaseado, tenés que sacarlo del congelador y llevarlo a la heladera para evitar que el mismo se condense. En el caso de no estar glaseado, podrás dejar que se descongele a temperatura ambiente. El proceso llevará unas horas y siempre dependerá del tamaño.
Nunca lleves un pastel congelado al microondas o al horno porque la tarta podría echarse a perder.