Lo dice Harvard: cuál es la costumbre que puede impedirte que seas feliz

La universidad de los Estados Unidos brindo explicaciones sobre la "Falacia de la llegada", un hábito que puede llevarnos a atravesar infelicidad constante.

La felicidad es una emoción o estado de ánimo que atraviesa una persona cuando llega a un momento de conformismo, bienestar o ha logrado ciertos objetivos que deseó durante mucho tiempo. Sin embargo, podríamos decir que la felicidad no se logra cuando se alcanza algo, porque mientras tanto, según la universidad de Harvard, podrías estar atravesando tiempos de infelicidad constante.

Muchas personas han repetido algunas vez frases del estilo "cuando consiga este trabajo, seré feliz" o "cuando pague todas mis deudas, seré feliz" y la realidad es que pueda darse que al conseguir eso o superar obstáculos de la vida, la persona se sienta vacía. A esto se le llama "falacia de la llegada", una costumbre que -según Harvard- impide que sea feliz. Conocé de qué se trata.

Qué costumbre te impide que seas feliz según Harvard

Tal Ben-Shahar, Doctor en psicología, experto en psicología positiva de la Universidad de Harvard y autor de varios libros, explica que la falacia de la llegada es “la ilusión de que en cuanto logremos algo, en cuanto alcancemos nuestra meta o lleguemos a nuestro destino, alcanzaremos la felicidad duradera”. Es decir, cuando me compre una casa en el campo, seré feliz, cuando consiga un ascenso, seré feliz, cuando tenga pareja, seré feliz. Por lo tanto, mientras eso no suceda somos infelices y cuando pensamos en ello nos decimos “no pasa nada, cuando consiga ganar más dinero, seré feliz”. Sin embargo, llega el momento en que alcanzas tus objetivos y aunque podemos sentirnos realizados durante un corto período de tiempo, resulta que no y sólo vivíamos con la esperanza de que al cumplir las metas seríamos felices.

Un estudio publicado en Journal of Personality and Social Psychology, encuestó a diferentes profesores y varios de ellos habían recibido una plaza permanente, algo que la gran mayoría anhelan, y otros a los que les había sido negada durante cinco años. El resultado fue que ambos grupos informaron tener niveles similares de felicidad.

Por qué nos pasa la falacia de la llegada

Nos pasa porque suceden dos cosas. La primera de ellas es que nuestra predicción afectiva o pronóstico afectivo no es buena. Este término en psicología se define como un proceso de subestimación emocional que tiene lugar antes de un acontecimiento y está asociado a altas expectativas y a un coste socioemocional posterior. Es decir, pensamos que tendrá unas consecuencias en nuestro estado emocional que no son reales.

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Falacia de la llegada: por qué nos sucede

Falacia de la llegada: por qué nos sucede

Mientras que, por otro lado, los logros tienen consecuencias que quizá no siempre veamos venir, una tendencia llamada focalismo en la que nos centramos en el lado positivo y no en una fotografía general de la situación. Nos concentramos en grandes objetivos y perdemos de vista lo que nos rodea como si solo fuese importante el destino final y no el recorrido. Los logros no son sinónimo de felicidad y, como explica el psicólogo de Harvard Tal Ben-Shahar, nos han educado para perseguir el éxito en cualquier área y cuando llega, llega acompañada de la decepción.

Ben-Shahar sostiene que el indicador número uno de la felicidad es el tiempo de calidad que pasamos con las personas que nos importan y a las que les importamos.

Cómo superar la falacia de la llegada

El Doctor Jamie Gruman asegura que las personas que invierten mucho esfuerzo en pensar en cómo ser felices serán más felices que aquellos para quienes la felicidad no es una prioridad importante, algo que aseguran también otros investigadores: cuando las personas intentan ser felices, pueden socavar su propia felicidad. Es decir, nace una obsesión con la felicidad.

Para desprenderse, lo primero de todo es ser conscientes de ella y saber que la falacia de la llegada no implica que debamos renunciar a nuestras metas. Si tenemos un propósito puede generar satisfacción y el propio Ben-Shahar explica que “dentro de tu vida laboral y fuera de ella”.

Por otro lado, aconseja dejar de repetir frases como “cuando consiga esto seré feliz” y dedicar más tiempo a agradecer lo que cada día nos hace felices, ya sea en el trabajo o fuera de él. Practicá la filosofía japonesa del wabi-sabi, dejar de obsesionarnos por una felicidad futura y aprender a apreciar la felicidad presente cada día.

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