La pizzería de barrio con horno a leña y espíritu artesanal que conquista a los vecinos de Villa Pueyrredón

En la esquina de Nazca y Habana, La Casa Blanca de Habana invita a disfrutar una propuesta que fusiona tradición porteña y técnica napoletana, ingredientes de primera calidad y un fuerte anclaje en la identidad barrial.

En el corazón de Villa Pueyrredón, La Casa Blanca de Habana renació de la mano de dos amigos del barrio decididos a devolverle a los vecinos un clásico de los años 90. Tras una etapa de esplendor y una posterior decadencia que derivó en su cierre, el histórico local volvió a la vida con una propuesta artesanal que fusiona lo mejor de la pizza a la piedra y el estilo napoletano: masas madre con 48 horas de fermentación, cocción en horno 100% a leña y una impronta que equilibra tradición y mirada contemporánea.

El proyecto está encabezado por Walter García Díaz y Martín Coiro, quienes recuperaron la esquina de Nazca y Habana con la idea de convertirla nuevamente en punto de encuentro intergeneracional. El espacio fue completamente renovado, aunque conserva guiños a su historia, como el cartel original, las cerámicas ilustradas y las antiguas pizzeras que hoy decoran el techo, integradas a un salón cálido con mesas en el interior y en la vereda, donde la atención cercana y el espíritu de barrio vuelven a ser protagonistas.

Qué pedir en La Casa Blanca de Habana

La experiencia comienza con la sección “Para picar”, donde se lucen el lehmeyún en versiones como carne especiada de la nona Caty (receta familiar), queso y cebolla, o calabaza con rúcula, el pan de pizza con alioli casero y las porciones de fainá, que suman variantes como cebolla caramelizada con queso reggiano o tomates confitados con rúcula y cebolla morada.

Las pizzas creadas por el chef Alejo Medina, cocidas en horno de piedra alimentado con quebracho blanco y rojo, se dividen en clásicas y especiales. Entre las tradicionales sobresalen la muzzarella, la napolitana y la fugazzeta —tanto simple como rellena—, mientras que las versiones de autor exploran combinaciones como stracciatella con calabaza asada, tomates confit y hongos, mortadella con pistacho y pesto de albahaca, bresaola con almíbar cítrico apenas picante o la pizza azul con cebollas caramelizadas. La carta también contempla una propuesta 100% vegana con hongos, tomates confit, calabaza asada, morrones, rúcula y pesto. Todo se prepara en el momento y a la vista, reforzando la idea de cocina transparente y artesanal.

En el apartado dulce, la torta de ricota con receta de la nona Elena —servida con mandarinas confitadas a la leña— se consolida como emblema de la casa, junto al budín de pan de masa madre con dulce de leche y crema y un nuevo helado soft de crema americana con toppings a elección. La propuesta se completa con vinos por copa o botella, cócteles clásicos y su etiqueta propia de moscato joven, Momenti, que también se ofrece en versiones como Moscatoni y Momenti Spritz.

Con una combinación de legado, pasión gastronómica y visión emprendedora, La Casa Blanca de Habana reafirma su lugar en el circuito pizzero porteño, apostando a la calidad artesanal y a la reconstrucción de la memoria afectiva del barrio, donde la pizza vuelve a ser excusa para reunirse alrededor de la mesa.

Dónde queda La Casa Blanca de Habana

Se ubica en Nazca 4301, Villa Pueyrredón.

Más información: @lacasablancadehabana