Neuquén tiene, como muchas otras de provincias de la Argentina, sus tesoros escondidos o no tan conocidos por los turistas que llegan a sus tierras. En ese sentido, uno de esos lugares es la Cascada Santa Ana.
Este destino escondido de Neuquén es ideal para recorrer y disfrutar del hermoso paisaje que lo rodea.
Neuquén tiene, como muchas otras de provincias de la Argentina, sus tesoros escondidos o no tan conocidos por los turistas que llegan a sus tierras. En ese sentido, uno de esos lugares es la Cascada Santa Ana.
Conocida como una de las "joyas escondidas de la Patagonia", la cascada se encuentra enmarcada por la majestuosa Cordillera de los Andes. Uno de los aspectos más distintivos de la Cascada de Santa Ana es la formación de un tipo de caverna o galería natural a 40 metros de altura desde el pico del balcón, agregando un toque especial a la experiencia del turista.
El trayecto comienza desde un estacionamiento donde se inicia un trekking de aproximadamente 6 kilómetros. Aunque el terreno no presenta grandes subidas o bajadas, la dificultad radica en su suelo resbaladizo, lo cual requiere precaución que se debe tener en cuenta.
Está ubicada sobre la ruta 231 que cruza a Chile por el Paso Cardenal Antonio Samoré. Hay que cruzar la aduana argentina y seguir unos 13 km. El comienzo del sendero está de mano derecha justo antes de cruzar el puente sobre el río Pantojo, marcado por un cartel. En total son unos 38 km desde Villa la Angostura o 120 km desde Bariloche.
La Cascada de Santa Ana se encuentra a menos de 40 km de Villa La Angostura. El acceso se realiza desde la Ruta Nacional 40, en dirección norte hasta el cruce con la Ruta Nacional 231. Desde allí, se gira a la izquierda en dirección hacia la frontera con Chile. El ingreso al sendero que conduce a la cascada está ubicado aproximadamente a 38 km desde Villa La Angostura o a 120 km desde Bariloche.