El descanso nocturno juega un rol mucho más importante de lo que muchos imaginan en la salud a largo plazo. Un estudio reciente y las declaraciones de expertos en longevidad advierten que no dormir bien podría impactar directamente en la esperanza de vida. La calidad del sueño, lejos de ser un detalle menor, está ligada a procesos esenciales que determinan cómo envejece el organismo.
Si bien el alcohol, el tabaco y la mala alimentación son factores conocidos que aceleran el deterioro físico, existen otros comportamientos cotidianos menos evidentes que también afectan negativamente. Entre estos, el horario desordenado y acotado del sueño aparece como uno de los más peligrosos, ya que no solo interfiere en la capacidad de recuperación del cuerpo, sino que además se asocia con enfermedades crónicas y pérdida de funciones cognitivas.
Dormir mal no solo influye en el ánimo o la energía diaria. Según especialistas, un patrón de descanso desordenado puede alterar el metabolismo, afectar el sistema nervioso y acelerar procesos degenerativos vinculados a la edad. Por eso, entender su impacto y adoptar hábitos saludables a la hora de dormir puede ser determinante para vivir más y mejor.
Cuál es el hábito nocturno que afecta a la longevidad según expertos
Uno de los factores que más compromete la salud a largo plazo es la falta de un buen descanso nocturno. Según el neurólogo Brett Osborn, especialista en longevidad del centro Senolytix, dormir mal perjudica funciones clave del cuerpo y puede contribuir al envejecimiento prematuro. Durante la noche, el organismo realiza tareas regenerativas como la reparación celular y la quema de grasas, procesos que se ven comprometidos cuando el sueño es insuficiente o de mala calidad.
Osborn remarcó que una mala rutina de descanso puede dificultar la pérdida de peso, ya que es durante el sueño cuando el cuerpo elimina parte de su grasa acumulada. Además, el déficit de sueño incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, afectando directamente la memoria y la función cerebral. “El sueño no se puede piratear: es fundamental para el bienestar general”, afirmó el especialista en una entrevista con Fox News Digital.
Para contrarrestar estos efectos negativos, Osborn recomienda adoptar una rutina estable que incluya horarios regulares para acostarse y levantarse. También sugiere crear un entorno propicio para el descanso, evitando luces intensas, pantallas y ruidos molestos. Otro punto importante es evitar el consumo de carbohidratos varias horas antes de dormir, ya que pueden interferir con la inducción natural del sueño.
Insomnio
Dormir bien permite que el cuerpo se recupere, fortalezca el sistema inmune y regule funciones esenciales, como el metabolismo y el estado de ánimo
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Estudios recientes respaldan estas afirmaciones. Una investigación presentada durante la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología y el Congreso Mundial de Cardiología analizó datos de más de 172.000 personas. El resultado fue contundente: quienes dormían entre siete y ocho horas diarias y mantenían hábitos saludables de sueño tenían una menor probabilidad de morir de forma prematura.