En este pueblo de Brasil no hay postes de luz y las calles son de tierra: dónde está y por qué es perfecto para visitar
Es un lugar donde el verdadero lujo no está en la infraestructura ni en lo artificial, sino en lo esencial: caminar por calles de arena, escuchar el viento y ver cómo la luna se refleja sobre el mar sin interferencias, en una escena tan simple como inolvidable.
Es uno de los pocos lugares de Brasil donde se puede ver el atardecer sobre el mar.
Un pueblo del nordeste de Brasil conserva calles de arena y un estilo rústico único
No tiene postes de luz ni iluminación pública intensa para preservar el cielo estrellado
De noche, la luna y las estrellas iluminan naturalmente el paisaje
Forma parte del Parque Nacional de Jericoacoara
El entorno combina dunas, playas vírgenes, lagunas y formaciones rocosas
En este pueblo de Brasil no hay postes de luz y las calles son de tierra: en el nordeste del pais carioca existe un destino costero que parece detenido en el tiempo y donde la naturaleza marca el ritmo de todo, ¿dónde está y por qué es perfecto para visitar?
Ubicado en el estado de Ceará, a unos 300 km de Fortaleza, este rincón se convirtió en uno de los lugares más buscados por viajeros que quieren desconectar de verdad. Pero lo más sorprendente es que, a pesar de su fama internacional, conserva su esencia rústica y salvaje.
Lejos de ser una casualidad, la falta de iluminación pública es una decisión consciente porque en este escenario natural se mantiene una luz mínima para preservar uno de sus mayores tesoros: el cielo nocturno.
Jericoacoara
Cómo es el pueblo brasileño que se destaca para visitar en 2026
Cuando cae la noche en Jericoacoara, la luna y las estrellas iluminan las calles de arena, creando una atmósfera única. Caminar por el pueblo se vuelve una experiencia casi mágica, donde el paisaje natural reemplaza cualquier señal de urbanización.
El pueblo está rodeado por una reserva natural que combina:
Dunas gigantes
Lagunas cristalinas
Playas vírgenes
Formaciones rocosas únicas
Jericoacoara
Entre sus postales más famosas se destacan:
La Pedra Furada, un arco natural esculpido por el mar
La Duna do Pôr do Sol, donde cada tarde se reúnen viajeros para ver el atardecer sobre el océano (algo poco común en Brasil)
Cómo llegar (y por qué es parte del encanto)
Llegar no es tan simple, y eso es parte de su magia. Primero hay que viajar hasta Fortaleza, luego avanzar por ruta hasta Jijoca y finalmente atravesar un tramo de arena en vehículos 4x4. Ese acceso más complicado es lo que permitió que Jericoacoara conserve algo que muchos destinos perdieron: la sensación de estar en un lugar donde la naturaleza todavía manda. En un mundo cada vez más iluminado y conectado, este pueblo ofrece lo contrario: