El Monotributo es uno de los regímenes más populares en Argentina. Se trata de un sistema simplificado que permite a los pequeños contribuyentes abonar sus obligaciones fiscales mediante el pago de una cuota única.
El monotributo es el régimen diseñado para pequeños contribuyentes, mientras que los responsables inscriptos no tienen límites de facturación. Cada sistema presenta ventajas y desventajas para tener en cuenta.
El Monotributo es uno de los regímenes más populares en Argentina. Se trata de un sistema simplificado que permite a los pequeños contribuyentes abonar sus obligaciones fiscales mediante el pago de una cuota única.
Además, le da la posibilidad de realizar aportes jubilatorios y acceder a ciertas prestaciones como, por ejemplo, la obra social. También, abarca el pago de tributos nacionales como el Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Cada vez son más las personas que deciden ser monotributistas. Sin embargo, existen algunos escenarios en los que el monotributo no es la mejor opción.
Conviene ser monotributista cuando el nivel de actividad no es lo suficientemente grande como para ser responsable inscripto.
La principal diferencia entre el monotributo y el régimen general es que, en el primer caso, se abona un componente fijo según la categoría, mientras que en el segundo caso el monto a pagar es totalmente variable.
Otra de las diferencias es que en el caso del monotributo se paga una suma mensual fija en concepto de IVA y el Impuesto a las Ganancias (en el caso del monotributo unificado también se incluye Ingresos Brutos), mientras que en el caso de ser responsable inscripto se debe presentar una declaración jurada por cada tributo.
Por otra parte, ser responsable inscripto suele ser mucho más costoso, en términos administrativos, ya que se requiere el asesoramiento de un contador público.
Finalmente, la diferencia más significativa es que los monotributistas tienen topes a la cantidad de dinero que pueden facturar, mientras que los responsables inscriptos no tienen límites.