Luego de que presidente Alberto Fernández decidiera reorganizar las áreas económicas de su gabinete, se concretaron los rumores de los últimos días y Sergio Massa, hasta ahora titular de la Cámara de Diputados, asumirá al frente de un Ministerio unificado de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura, Ganadería y Pesca, y tendrá también a su cargo las relaciones con los organismos internacionales, bilaterales y multilaterales de crédito.
En una primera lectura, la decisión de poner las distintas áreas bajo la misma órbita apunta a generar un mecanismo más ágil en la toma de decisiones, que en los últimos meses venía bastante trabado por las tensiones internas y los diferentes métodos de validación internos que le restaban operatividad a la gestión. Pero, de todos modos, los desafíos que le esperan son múltiples.
En el aquí y ahora deberá capear la crisis financiera y detener la corrida cambiaria: es cierto que una vez que comenzaron a hacerse más fuertes los rumores del desembarco del tigrense en Economía la respuesta del mercado fue una baja del dólar blue y un rebote en las cotizaciones de los bonos argentinos. Pero es solo un respiro y queda mucho camino por recorrer.
En el horizonte más cercano y de mediano plazo la gran tarea deberá ser un programa antiinflacionario que integre los diferentes pilares de la economía y allí serán claves las medidas de política fiscal, pero también deberá tener en cuenta los instrumentos de política monetaria, cambiaria y financiera.