El Encuentro Federal por una Política de Desendeudamiento puso en agenda un tema que preocupa cada vez más a los argentinos: el hostigamiento financiero y usura de bancos públicos y privados ante la incapacidad de pago y el crecimiento de deudas.
Las mismas fueron expuestas en el Encuentro Federal por una Política de Desendeudamiento, que contó con la participación de representantes de todas las provincias, organizaciones sociales, docentes, cuidadoras y trabajadoras de la economía del cuidado.
El Encuentro Federal por una Política de Desendeudamiento puso en agenda un tema que preocupa cada vez más a los argentinos: el hostigamiento financiero y usura de bancos públicos y privados ante la incapacidad de pago y el crecimiento de deudas.
Las primeras dos jornadas se realizaron el miércoles y jueves de esta semana y contó con la participaron de representantes de todas las provincias, además de organizaciones sociales, docentes, cuidadoras y trabajadoras de la economía del cuidado.
La actividad también un encuentro virtual a nivel nacional y una convocatoria presencial en la Ciudad de Buenos Aires. Allí se expuso un fenómeno preocupante y en crecimiento: las prácticas abusivas del sistema financiero en su conjunto, incluyendo bancos públicos y privados, financieras, billeteras virtuales y plataformas fintech, que hoy funcionan como motores del sobreendeudamiento y el hostigamiento cotidiano a las familias.
En los testimonios abordados pudo escucharse distintas situaciones que se viven en los hogares atravesados por niveles profundos de angustia y ahogo económico, con cobranzas ilegales, amenazas, presiones telefónicas y mecanismos de hostigamiento que alcanzan incluso a entornos familiares.
En ese contexto, la socióloga Luci Cavallero advirtió que “lo más grave es que distintas entidades financieras —desde bancos hasta billeteras virtuales— están operando con la misma lógica de usura que los prestamistas privados. Frente al sobreendeudamiento no están ofreciendo alivio, están profundizando el ahogo”.
Durante la jornada del jueves, se insistió en que la problemática ya dejó de ser individual o moral y pasó a transformarse en un fenómeno estructural y federal. “En dos días escuchamos voces de todo el país y todas coinciden en lo mismo: angustia, hostigamiento y deudas que nacen para sostener lo básico. Esto dejó de ser un problema individual; es un fenómeno social que requiere respuesta política”, agregó Cavallero.
El encuentro concluyó con un compromiso de trabajo en tres líneas: mapeo nacional de prácticas abusivas, sistematización de casos testigo y un nuevo encuentro virtual para las personas de la Ciudad de Buenos Aires que no pudieron participar.
Durante las jornadas también se presentó el informe Discapacidad y Endeudamiento – Encuesta Federal 2025, que ofrece una radiografía detallada de cómo la crisis económica afecta a los hogares que conviven con la discapacidad. Con 214 respuestas de 16 provincias y CABA, el estudio muestra cómo se combinan ajuste, pérdida de derechos y endeudamiento en un sector profundamente feminizado y sobrecargado.
El informe señala que la mayoría de quienes respondieron son mujeres, jefas de hogar y cuidadoras, muchas veces únicas sostenedoras económicas en contextos de creciente fragilidad. Los ingresos no alcanzan para cubrir necesidades básicas y, ante la pérdida de beneficios, terapias y prestaciones, el endeudamiento se vuelve la única estrategia disponible para sostener la vida cotidiana.
Según el estudio, el 88% de los hogares está endeudado, y lo está no por consumos prescindibles, sino por alimentos, medicamentos, tratamientos médicos y urgencias de salud.
La situación se agrava por la multiplicación de deudas con tarjetas, bancos, billeteras virtuales, apps de crédito, fintech, financieras y familiares, muchas veces sin información clara sobre tasas de interés. Más de la mitad de las familias recibió llamados de cobranza, un dato que coincidió de manera directa con los testimonios recogidos en las jornadas, donde se denunciaron prácticas de hostigamiento que impactan también en personas con discapacidad y en hogares con altos niveles de dependencia.
El deterioro emocional también aparece en el centro del problema: el 87% de las personas encuestadas reporta síntomas de ansiedad, angustia, insomnio o estrés físico, un cuadro repetido en los relatos escuchados durante el encuentro.