Cuando se preparaban para ir a los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984, en el equipo había un solo boxeador que le hablaba, ayudaba, no se burlaba de la tartamudez de Mike Tyson, ni tampoco le dijo algo respecto de la condición de trabajadora sexual de su madre y del consumo de drogas de su padre: fue su compañero Evander Holyfield.
Testigo de la Historia: la noche más furiosa de Mike Tyson sobre el ring
El excampeón del mundo tuvo una pelea que marcó su carrera y fue cuando le mordió una oreja a Evander Holyfield en 1997.
No se hicieron amigos, pero era con quien tenía más empatía. Cuando Tyson fue creciendo como campeón mundial y necesitaba de un boxeador que se subiera al ring para ganar muchísimo dinero se acordó de aquel año 1983: "Yo le daría una chance a Evander".
En 1996, Holyfield subió a pelear con Tyson y rompió todos los pronósticos. Fundió a todas las casas de apuestas, conmocionó a Las Vegas y le ganó por nocaut técnico en el undécimo round. Enseguida, los críticos pedían una revancha. El desquite fue en 1997, en el MGM de Las Vegas, fueron 17.950 personas y el estadio estuvo repleto. Tyson ganó 30 millones de dólares, Holyfield, 35. La gente estaba muy excitada.
Comenzó la pelea y Holyfield hizo lo mismo que en el primer duelo: le habló al oído, sacarlo de quicio, desconcentrarlo, no darle distancia, no permitir que le pegue y, fundamentalmente, cometer todo tipo de foul. Esto lo volvió loco a Tyson, cuando se tocó la campana para el tercer round no quiso el protector bucal.
Empezó el tercer round y en el primer cuerpo a cuerpo, Tyson le mordió a Holyfield la oreja derecha. Pasando la cabeza sobre el hombro de su rival. Una acción que se vio en todo el mundo. Entonces, el referí, paró la pelea. ¡Subieron 100 personas al ring! Acompañantes de cada uno, autoridades, gente de la televisión. ¡Un desastre!
Tyson maldiciendo a Holyfield, que mostraba su oreja sangrante a las cámaras. La Policía desalojó a la gente del ring y entonces se leyó el fallo: la descalificación fáctica de Mike Tyson por foul manifiesto. Volvió a ganar Holyfield.
Dos horas después, pasó la conferencia de prensa, los ánimos se fueron calmando y la gente regresó al hotel. Entonces, con las luces apagadas, con el estadio desierto, con la penumbra absoluta, un empleado de mantenimiento subió al ring con un escobillón a limpiar el escenario. Vio algo que le llamó la atención...
El empleado se puso los guantes de goma, lo recogió del piso y lo puso en una bolsita. Salió corriendo al vestuario de Holyfield y le dijo al preparador físico: "Señor, aquí está el pedazo de oreja que Tyson le quitó". Si bien se podía pegar el pedazo, Holyfield se negó, quiso que su oreja quedara deteriorada para que se eternizara su triunfo frente a Tyson, que le costó ocho centímetros de una oreja.
últimas noticias
Trump volvió a atacar a los países de la OTAN: "No han hecho nada para ayudar con Irán"
Hace 8 minutosTragedia en Bangladesh: un colectivo cayó a un río y murieron más de 20 personas
Hace 20 minutosAtención Boca: el equipo europeo que se mete en la pelea por Paulo Dybala
Hace 24 minutosBaruch Spinoza, filósofo: "Cuanto más luchas por vivir, menos..."
Hace 32 minutosEl dólar sigue bajando y amaga a romper la barrera de los $1.400
Hace 33 minutos