Finalmente, el presidente de Boca, Juan Román Riquelme, formará parte de la delegación que este domingo visitará el Monumental para disputar una nueva edición del Superclásico frente a River, desde las 17, en el marco de la fecha 15 del Torneo Apertura.
La presencia del máximo dirigente xeneize marca una diferencia respecto al último antecedente en ese escenario. En abril de 2025, cuando el equipo entonces dirigido por Fernando Gago cayó 2-1 ante el conjunto de Marcelo Gallardo, Riquelme optó por no asistir al estadio.
Sin embargo, no será su primera vez en el Monumental como presidente. Ya había estado en febrero de 2024, en su primer Superclásico en el cargo. Aquella jornada terminó 1-1 y dejó una fuerte polémica: el dirigente cuestionó la decisión del árbitro Yael Falcón Pérez por no expulsar a Andrés Herrera tras una infracción sobre Kevin Zenón.
Habitualmente, el plantel es acompañado por el director deportivo, Marcelo Delgado, pero en esta ocasión la presencia del presidente suma un componente adicional a un encuentro de alto voltaje.
Boca llega en un momento favorable, con una racha de 12 partidos sin derrotas y con Claudio Úbeda consolidándose en la consideración de los hinchas. Por su parte, el equipo de Eduardo Coudet ganó seis de sus últimos siete partidos y mantiene un invicto de nueve encuentros.
En paralelo, desde River ultiman detalles en materia de seguridad para recibir a la comitiva visitante. En su única declaración pública en la previa, Riquelme puso el foco en el espectáculo: expresó su deseo de que el partido sea una fiesta y destacó la jerarquía de ambos planteles, en un clásico que —según remarcó— tiene alcance mundial.