La madre-jugadora argentina que hizo historia en el básquet mundial

Mica Sancisi logró lo que nadie pudo en el ámbito FIBA, un cuádruple doble: 28 puntos, 12 asistencias, 10 rebotes y 10 robos. Hace dos años había sido noticia por amamantar a su bebé en el banco de suplentes.

Era mayo del 2021, cuando una tierna imagen se viralizó en el deporte argentino: una basquetbolista de Peñarol de Mar del Plata amamantaba a su bebé en el banco de suplentes, todavía con la ropa de juego y apenas terminado el partido, luego de la victoria nada menos que en Berazategui, la casa del campeón de la Liga Nacional Femenina.

jugadora madre
La imagen que se viralizó en 2021.

La imagen que se viralizó en 2021.

Se trataba de Micaela Sancisi, que hacía tres meses había dado a luz a Salvador. Tanta hambre tenía el bebé que ni siquiera dejó cambiar a su madre… Hace unos días, la misma jugadora fue noticia a nivel nacional, aunque por otro motivo, deportivo en este caso. La orgullosa madre, que sigue jugando en el club de su ciudad, se convirtió en la primera en la historia en el básquet femenino en lograr cuádruple doble. Fueron 28 puntos, 12 asistencias, 10 rebotes y 10 recuperos (con valoración de +53) para que Peñarol le ganara a Reconquista de La Plata por 81-66 por la Liga Federal Femenina.

Un hito que realmente no tiene antecedentes similares en el básquet femenino. Ni tampoco en el masculino de la FIBA. En la NBA hay apenas cuatro casos y la última vez que se dio algo así fue en 1994, cuando David Robinson, estrella histórica de los Spurs sumó 34 puntos, 10 rebotes, 10 asistencias y 10 tapones. En el país, en 40 años de la Liga Nacional, entre los varones sólo se registran 13 triple dobles y ningún cuádruple doble. La madre de Salvador ha hecho historia, sin dudas. Y festejó de forma parecida a dos años antes, aunque en este caso no tuvo que darle de comer al niño. Salva tiene dos años y medio y llegó hasta el banco de suplentes para felicitar a su madre...

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"No sabía que nunca había ocurrido acá ni en FIBA", afirmó.

"No sabía que nunca había ocurrido acá ni en FIBA", afirmó.

“Me salieron las cosas más de lo normal. Me sentí con confianza, aunque nunca estuve pendiente de mis números. Ni siquiera sabía que podía lograr algo así y tampoco nadie me dijo nada, porque encima el partido estuvo peleado hasta el final y estábamos muy metidas en ganarlo. Ya cuando terminó el juego, mi marido me comentó que él lo venía siguiendo y al final creía que me faltaban un rebote y un robo, pero no tenía formada de avisarme. Justamente en los últimos minutos justo se dieron las dos cosas”, relató sobre cómo vivió marca que, en realidad, ni sabía que podía ocurrir.

También opinó sobre el hito mundial que significó y el rebote que tuvo. “En un principio me llamo mucho la atención, sinceramente no sabía que nunca había ocurrido acá ni en FIBA. Si después de un rato que había terminado el partido, cuando empezó a hacerse viral y el celular explotaba, fui cayendo de a poco en lo que había pasado. La repercusión me superó: fue una locura luego del partido. Algo similar a cuando se viralizó mi foto amamantando a Salva. Sé que va a pasar, que es un momento, pero sirve para visibilizar al básquet femenino y al torneo que estamos jugando”, contó Mica.

Hija de un futbolista profesional, Daniel Sancisi, que jugó en varios clubes de Mar del Plata, Mica probó primero con la pelota en los pies pero finalmente se decidió por jugar con la pelota en sus manos. Así, enamorada de la naranja, construyó su carrera. Sus primeros pasos fueron Quilmes de Mar del Plata, justamente el archirrival de Peñarol, y a los 14 llegó a las selecciones argentinas. Estuvo hasta los 19, cuando hasta tuvo la chance de jugar un Mundial, el U19 de Lituania, en 2013.

A nivel nacional jugó en Social Lanús, antes de emigrar a Estados Unidos. A los 18 años concretó el sueño de irse a jugar y estudiar a la American University de Washington, siendo la primera jugadora formada en Argentina en llegar a la NCAA; una puerta que abrió y que hoy muchas jóvenes continúan cruzando. Aguantó un año, extrañaba… En su regreso al país, dividió su tiempo entre el estudio -contadora pública- y el deporte. Jugó en Social Lanús, Lanús, Temperley y Estrella de Berisso. Incluso volvió a vestir la celeste y blanca, puntualmente con el equipo universitario, logrando disputar tres Mundiales, tres Sudamericanos y los Juegos de Taipei 2017 y Nápoles 2019.

Tuvo un par de momentos de quiebre en su carrera. Uno lo vivió en 2019, cuando estuvo a punto de dejar de jugar. “El básquet femenino no es fácil. Cuando decidí quedarme en mi ciudad, cerca de la familia y empezar a formar mi vida acá se me hizo bastante frustrante seguir jugando, estaba cansada y con ganas de abandonar… Pero luego Nahuel (mi esposo) y Celeste Selent (NdeR: amiga y colega) me convencieron de volver a jugar y ahí se presentó la chance de Peñarol”, explicó. Fue cuando llegó la pandemia y el embarazo. Otro momento difícil. “El regreso era todo una incógnita, porque fueron casi dos años sin hacer actividad, entre el encierro y el bebé, pero probé y todo salió bien. Fue clave el apoyo de mi esposo para encarar esta etapa siendo madre”, comentó.

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Tuvo un par de momentos de quiebre en su carrera.

Tuvo un par de momentos de quiebre en su carrera.

No es nada fácil jugar y ser madre y todavía menos si le sumamos el trabajo. “A veces se hace más pesado que otras, sobre todo cuando hay cansancio y un poco de sueño. Pero también lo uso como una desconexión, es el único lugar donde me desconecto totalmente. Obviamente cuento con el apoyo de Nahuel, mis viejos y mi suegra que se organizan para cuidar a Salva cuando tengo que entrenar, sino sería bastante complicado. Incluso han viajado conmigo. En la rutina diaria también se necesita mucha organización de todas las partes. De cualquier manera desde el club y mis compañeras entienden que a veces mis tiempos puede ser distintos a los de ellas y me apoyan en eso. En cuanto al trabajo por suerte tengo libertad de horarios, ya que tenemos un local de básquet (Love Basketball Store) y yo me encargo de todo lo administrativo”, detalló.

Hay mucho que todavía deja de lado Mica para seguir con su pasión. “La parte más dura es el resignar tiempo en familia. Muchas veces en la semana no cenamos en familia ni una sola noche. Es un esfuerzo que todavía tengo ganas de hacer y mi familia lo comprende, eso lo hace mucho más llevadero todo”, explicó. Está claro que el básquet siempre ha sido -y sigue siendo- algo muy importante en su vida y que quienes la rodean lo entiendan es algo que ella valora mucho. “Siempre termino volviendo a una cancha de básquet y mucho se lo debo a mi familia, que me banca en esto”, agregó.

Porque a los esfuerzos lógicos ya comentados hay que agregarle ser parte del básquet femenino, que ha crecido un poco pero está lejos de tener el presupuesto y el interés de la dirigencia nacional. “Es un tema muy complejo porque en algunos aspectos siento que va creciendo pero en muchos otros no, incluso diría que ha retrocedido. Por ejemplo este año los dos torneos más ‘profesionales’ se superponen cuando las jugadores que los juegan son las mismas, por lo tanto el nivel de alguna de las competencias inevitablemente disminuye y eso no ayuda a nadie. Son un montón de cosas por mejorar. A mí me pasa hoy que siendo madre siento que estoy totalmente fuera del sistema, hoy tengo la suerte de que Peñarol juegue el Federal y está en mi ciudad pero si quisiera jugar en otro lado sería realmente muy complicado”, analizó.

Hoy, cuando mira hacia atrás, hace un repaso y se siente orgullosa de lo alcanzado. “Creo que fui una afortunada de la vida de poder haber jugado y transitado tanto con el deporte que amo hacer y disfruto. Son pocas las personas que tienen el privilegio y yo fui una. Hubo experiencias mejores que otras pero todas me ayudaron a formarme como persona y jugadora. Hoy ya más grande y en otra etapa de mi vida creo que hice todo lo que quise en su momento. Siempre me queda la espinita de la Selección Mayor, nunca se me dio, pero he sido y sigo siendo inmensamente feliz practicando el deporte que amo”, admitió. Ahora tiene que sumarle que ha quedado en la historia del básquet mundial…