Jugó en un grande del fútbol argentino, estuvo preso en EEUU y terminó dedicándose a la venta

Este futbolista pudo tener una carrera destacada pero su vida cambió por completo. Quién es.

La trayectoria de un exjugador de San Lorenzo es un reflejo de cómo la vida puede cambiar drásticamente. Aunque muchos aspiran a jugar en equipos de renombre y cosechar títulos, este enfrentó un camino lleno de desafíos, que incluyó un período de reclusión en Estados Unidos. Esta experiencia marcó un giro significativo en su vida, llevándolo a reinventarse lejos de los campos de juego.

Tras su retiro a los 30 años, Matías Javier Ortiz exploró diversas facetas laborales, desde chef y parrillero hasta DJ y comediante de stand up. Su versatilidad lo llevó a probar suerte en distintas actividades, buscando siempre un nuevo rumbo profesional. Sin embargo, fue en la administración de un local que vende insumos deportivos donde encontró un nuevo propósito, combinando su amor por el deporte con el espíritu emprendedor.

Hoy en día, Ortiz se dedica a la venta de productos para diferentes disciplinas deportivas, un giro que refleja su resiliencia y capacidad de adaptación. Su historia es un recordatorio de que, a pesar de las adversidades, es posible reinventarse y encontrar éxito en nuevas áreas, demostrando que el camino del deporte puede llevar a oportunidades inesperadas.

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Matías Ortíz, el futbolista al que la vida le dio un giro inesperado.

Matías Ortíz, el futbolista al que la vida le dio un giro inesperado.

La carrera de Matías Javier Ortíz

La carrera de Matías Javier Ortiz comenzó de manera prometedora en uno de los clubes más grandes de Argentina. Hizo su debut en San Lorenzo el 20 de noviembre de 1998, en un partido contra Belgrano de Córdoba, bajo la dirección de Alfio “Coco” Basile. En ese momento, el equipo disputaba la Copa Mercosur, lo que permitió que el mediocampista, quien había crecido en el club, tuviera su oportunidad en la primera división.

Uno de los momentos destacados de su trayectoria fue su participación en un torneo en Estados Unidos con la selección sub-20 de San Lorenzo, donde el equipo finalmente salió campeón. Sin embargo, en 1999, bajo la dirección de Oscar Ruggeri, Ortiz fue informado de que no sería parte del plantel, lo que lo llevó a buscar una nueva oportunidad en el ascenso, comenzando su préstamo en Almagro, aunque sin éxito, lo que lo llevó de regreso a Boedo.

Su búsqueda de nuevas oportunidades lo llevó a probar suerte en la MLS, donde tuvo una breve experiencia jugando en L.A. Galaxy y Tampa. No obstante, su tiempo en Estados Unidos estuvo marcado por una peculiaridad: fue detenido por consumir yerba mate, ya que la policía confundió la planta con cannabis.

Tras esta experiencia, Ortiz regresó a Argentina y, después de jugar en Armenio, encontró un nuevo hogar en el fútbol italiano, donde su pasión por el deporte lo llevó a desempeñarse en varios clubes y asumir roles inesperados, como ser chef para sus compañeros de equipo. Finalmente, en 2008, a los 30 años, regresó a Argentina y se alejó del fútbol, sintiendo que el deporte le traía más frustraciones que alegrías.

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