La era digital y el mundo de la instantaneidad llevaron a que todo se acelere. Todo se resume en pocos minutos, videos cortos, explicaciones en milisegundos y una vida que parece pasar a través de los clips. Los eventos deportivos no son la excepción y, si bien el cooling break tiene fines publicitarios, también modifica y acorta los tiempos de los partidos de fútbol. En las últimas horas, el debate llegó al tenis con José Luis Batata Clerc y Emanuel Ginóbili como protagonistas.
Luego de los maratónicos duelos de Carlos Alcaraz versus Ben Shelton y Frances Tiafoe contra Alex Michelsen en los cuartos de US Open, Manu también abrió el debate al preguntarse en redes sociales: “¿Realmente necesitan los Grand Slams ser al mejor de cinco sets? 4-5 horas se siente una locura para los jugadores e incluso para los fans”. La discusión, sin embargo, no tiene una única respuesta. Para una parte del público, los encuentros de esa duración pueden resultar excesivos; para otra, son precisamente los partidos que diferencian a los cuatro grandes torneos del resto del calendario.
El CEO del Abierto de Australia, Andrew Abdo, opinó que, en un futuro no muy lejano, los Grand Slams podrían dejar de jugarse a cinco sets y/o cambiar el sistema de puntuación. Lo explicó durante la conferencia SportsNXT en Melbourne. Cabe destacar que los cuatro eventos más importantes del tenis —el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open— son los únicos que se juegan al mejor de cinco sets, solo en el cuadro masculino.
Pero la discusión no es nueva. Durante años, algunos partidos se extendieron durante muchas horas y eso obligó a realizar modificaciones. Hay torneos, como Wimbledon, que no permiten jugar hasta la madrugada debido a un toque de queda en la ciudad. Esto provoca que, a partir de cierto horario, la actividad se suspenda en todas las canchas y continúe al día siguiente.
Kevin Anderson vs. John Isner en las semifinales de Wimbledon 2018.
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Desde 2022, los cuatro Majors unificaron criterios y, en el último set, en caso de llegar a seis iguales, se juega un supertiebreak al mejor de diez puntos. Antes de esa unificación también hubo otros cambios. Uno de ellos se produjo en Wimbledon luego de una maratónica definición entre John Isner y Kevin Anderson en 2018, quienes disputaron un quinto set que terminó 26-24 y un partido con una duración de seis horas y 36 minutos.
Hay cambios que son aceptables. Aggiornarse puede ser adaptar la definición del quinto set, colocar techos en los estadios para evitar que el calor extremo o la lluvia detengan los encuentros y también achicar la duración de los partidos en los Juegos Olímpicos. Allí se disputan otras disciplinas, se debe agilizar el calendario y los tenistas necesitan cuidar su físico para continuar con sus carreras individuales.
Sin embargo, uno de los mayores encantos de los Grand Slams es justamente la exigencia de los partidos al mejor de cinco sets en el cuadro de singles masculino. Los jugadores se preparan para eso durante los torneos previos y alcanzan un nivel de exigencia física y mental que distingue a estos eventos. El objetivo mayor es levantar uno de esos cuatro trofeos.
Rafael Nadal, uno de los tenistas más destacados de la historia y ganador de 20 Grand Slams, aseguró que no hay que reducir la duración de los partidos: “Estoy totalmente en contra de hacer eso en lo GS. Teniendo un día de descanso entre partido y partido, debemos mantener esa parte fundamental de la historia de nuestro deporte. Jugar a cinco sets en GS es lo que marca la diferencia porque hace que se exija más a nivel físico y mental a los tenistas”.
Nadal es el máximo ganador de Roland Garros.
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Muchas de las batallas más recordadas del tenis ocurrieron en estos torneos. Roger Federer, Novak Djokovic y Nadal, entre las figuras de las últimas décadas, y otras leyendas como Rod Laver, Ivan Lendl y John McEnroe disputaron partidos extensos al mejor de cinco sets que quedaron en la historia. No es una exigencia que pueda sostener cualquier jugador y, justamente por eso, los Grand Slams tienen un valor diferente.
En un reciente video de ESPN Tenis, José Luis Clerc, más conocido como Batata, le pidió al CEO de Australia que no cambie las reglas: “Está equivocado porque no puede decir que hay que cambiar las reglas en los Majors. Ya fue cambiado cuando Isner y Mahut tuvieron el partido más largo de la historia en Wimbledon y ahora el quinto set se juega a tiebreak de 10 puntos. Me parece fantástico”.
Uno de los argumentos para revisar el formato es la necesidad de adaptarse a los nuevos hábitos de consumo, especialmente entre los públicos más jóvenes. Sin embargo, los partidos extensos también demostraron que pueden generar interés. La final de Roland Garros 2025 entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner duró cinco horas y 25 minutos y se convirtió en uno de los encuentros más destacados de los últimos años. La duración, en ese caso, no fue un obstáculo para la audiencia, sino parte del atractivo del partido.
De hecho, el mismo Tiafoe, protagonista de uno de los duelos de la jornada opinó: “Crecí con partidos increíbles a cinco sets. Nole-Rafa, Federer-Rafa, partidos épicos de horas y horas. Es la historia de este deporte. Siento que un Grand Slam no tendría el mismo significado para mí si se jugara al mejor de tres sets”.
El tenis ya encontró formas de reducir los tiempos sin eliminar el formato. El supertiebreak en el quinto set, los límites horarios y las mejoras en la infraestructura de los estadios son algunos de los cambios que permitieron adaptar el deporte sin modificar una de sus principales características. Por eso, el problema no parece estar en los cinco sets en sí mismos, sino en encontrar mecanismos que permitan mantenerlos sin que los partidos se vuelvan difíciles de sostener para jugadores, torneos y espectadores.
No es necesario adaptar todo a la era digital. Si bien debe haber cambios constantes y el mundo debe adaptarse a las nuevas épocas, eso no debería llevarse consigo la esencia propia de las cosas, en este caso, del deporte. Los cinco sets representan, además, una exigencia física y mental diferente. Obligan a los jugadores a sostener su nivel durante más tiempo, permiten remontadas que serían más difíciles en un partido al mejor de tres y generan escenarios que forman parte de la historia de los Grand Slams. No todos los encuentros duran cuatro o cinco horas, pero la posibilidad de llegar a ese punto es parte de lo que distingue a estos torneos. Como pidió Luis Alfredo Álvarez durante una transmisión de ESPN: “Que no nos roben el quinto set”.