El partido de fútbol más largo del mundo: duró 111 horas y fue en Argentina

Se jugó en una importante ciudad cordobesa y estuvieron en cancha, entre otros, el “Piojo” Claudio López. Se anotaron 1.532 goles.

Una importante ciudad celebró sus 99 años. Y en el marco de los festejos, se jugó un partido de fútbol, quizá el partido más largo del mundo. Fue en Argentina, duró 111 horas y se anotaron más de 1.500, con un resultado final anecdótico.

El encuentro comenzó a las 21 de un miércoles y terminó a las 12 del mediodía de un lunes. Fue en el estadio Polideportivo Municipal de Río Tercero y se enfrentaron dos equipos de siete jugadores cada uno, con planteles que se renovaban cada media hora. El resultado: 817 a 715, 1.532 goles en total.

Todo transcurrió en septiembre del año 2012 en una de las ciudades más importantes de la provincia de Córdoba. Superó el récord anterior, que lo tenía una ciudad española. Sin embargo, no ingresó al Guinness.

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En el gimnasio cubierto del Polideportivo Municipal de Río Tercero jugaron celestes contra blancos.

En el gimnasio cubierto del Polideportivo Municipal de Río Tercero jugaron celestes contra blancos.

El partido de fútbol más largo del mundo fue en Río Tercero

En el gimnasio cubierto del Polideportivo Municipal de Río Tercero jugaron celestes contra blancos. Con renovación de los equipos cada media hora, en total hubo 3.984 jugadores. En cancha, futbolistas mujeres y varones desde niños hasta mayores. Entre ellos, los locales Claudio "Piojo" López, Ivana Madruga y José María "Pechito" López, o invitados como Juan Carlos Olave, Oscar Dertycia o Mariano Reutemann. Como árbitro, también hizo su aporte Héctor Baldassi.

Cuando el reloj marcó las 111 horas de partido, hubo aplausos: objetivo cumplido. Y además, lejos quedaba ya el récord que ostentaba la española Soria, con 101 horas de partido en 2009. A partir de ese momento, el objetivo de Río Tercero pasaba por convertirse en la ciudad del partido más largo del mundo, con filmaciones, fotos, monitoreo del marcador, testigos y firma de escribano.

Sin embargo, no es récord Guinness, ya que ese registro no fue reconocido. Al parecer, desde el municipio lo supieron antes de que comience el encuentro, que llevaba meses de organización. La franquicia les advirtió de que no sería homologada la marca, a pesar de lo cual se siguió adelante con todos los recaudos para insistir con la acreditación, que nunca llegó.

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