A un mes del inicio del Mundial 2026, FIFA y China no logran ponerse de acuerdo por los derechos de televisación

El estancamiento comercial con la cadena estatal CCTV pone en peligro la emisión oficial del torneo en el gigante asiático.

A un mes del inicio del Mundial 2026, la FIFA fracasó en la venta de los derechos televisivos para el territorio de China. El conflicto surge por un profundo desacuerdo económico con la emisora pública CCTV, la única entidad autorizada por el gobierno local para esta negociación comercial.

Esta falta de resolución contrasta de forma notoria con las ediciones anteriores de la Copa del Mundo. En los torneos previos, la cadena asiática ya tenía la cobertura asegurada con varios meses de anticipación al partido inaugural.

La disputa central radica en las elevadas pretensiones económicas del organismo rector del fútbol mundial. En un principio, la federación exigió una cifra de entre u$s250 y u$s300 millones, mientras que la oferta tope de la CCTV alcanza apenas los u$s80 millones.

Ante la falta de consenso, la entidad deportiva redujo sus demandas a una franja de entre u$s120 y u$s150 millones. Sin embargo, este descuento resultó en vano y la parálisis de los acuerdos se mantiene firme, con impacto directo sobre plataformas y anunciantes.

La postura inflexible de la televisión pública obedece a su condición de exclusividad legal en el país. Al ser el único agente con permiso para adquirir grandes eventos internacionales en China continental, la empresa estatal resiste la presión comercial sin competencia directa.

De concretarse un trato, esta misma cadena es la encargada de revender las imágenes a otros actores del mercado local. Por este motivo, de persistir el desacuerdo, los hinchas chinos se quedarán sin una transmisión oficial gratuita por primera vez en cuatro décadas.

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