La devaluación post PASO pero principalmente la escalada del dólar blue hasta un nuevo récord de $730 llevó a las automotrices a enfriar las ventas en los concesionarios. Los próximos días serán clave, ya que las marcas aguardan que la situación se estabilice para contar con precios de referencia, en un contexto en el que ya había dificultades.
“Se frenó todo hasta que se acomoden las cosas. Vamos a esperar un par de días a ver qué pasa”, mencionaba a C5N Autos un importante directivo de una automotriz con fábrica en el país. En líneas generales, las empresas del sector se mantuvieron en silencio, monitoreando la situación y sin abrir canales oficiales. Hay un manejo “a cintura” con los concesionarios, que tampoco quieren vender a un precio que después no les permita reponer stock. Vale destacar que estos últimos son socios de las marcas y le compran los vehículos que luego venden, en una negociación con lógica propia.
“Plan de Ahorro es lo único que está operando, lo que es retail estamos esperando a terminar el análisis del impacto de la devaluación. Esperamos emitir una nueva lista de precios en los próximos días. Está complejo el tema”, expresaron desde otra terminal a este medio.
La complejidad está en que, a diferencia de otros sectores, las automotrices ya parten de la base de dificultades con los precios desde hace largo tiempo: los valores de lista son ficticios a juzgar por los que acceden luego los clientes finales en los puntos de venta. Una de las razones es la fata de stock de autos, en especial por las trabas a la importación, que generó una distorsión agravada en las últimas semanas a causa del mayor cerrojo que impuso el Gobierno. Al endurecimiento de las barreras en la Aduana se sumó la aplicación del impuesto PAIS del 7,5% a todos los vehículos que no se producen en la Argentina. En julio, por caso, hubo dos aumentos de precio en todas las marcas.
La otra particularidad del sector está dada por la aplicación del impuesto interno, que llevó a que muchas marcas pusieran varios modelos de la gama en $8.100.000, el límite para tributar ese gravamen, independientemente de la categoría del vehículo. “Si igual no están los autos... es lo mismo el precio que le pongamos”, expresó una tercera empresa a C5N Autos. “Es como que San Lorenzo pida al PSG condiciones por Mbappé. Le pueden poner cualquier precio, total no lo va a poder comprar”, graficó el ejecutivo.
“Muchos periodistas nos vienen preguntando desde ayer, pero la realidad es que nosotros ya venimos mal como sector. No es que estaba todo en carriles y esto nos descolocó. Acá venimos con problemas para importar, con falta de stock”, agregó, al tiempo que expresó que durante julio no se importaron autos. “La importación fue cero en todo el sector”, afirmó.
Una cuarta firma, también con fábrica en el país, señaló que “la facturación no se cortó ni se retocó la lista de precios”, si bien admitió que la situación es incierta y que esperan una decisión institucional en los próximos días. Consultado sobre si los concesionarios frenaron ventas para resguardar el valor de reposición, explicó: “No deberían, pero eso no se puede asegurar”.