Apertura de importación de autos: de la fórmula Fernet al fifty-fifty

Por las políticas del gobierno de Milei, los modelos nacionales perdieron la inédita hegemonía que habían tenido desde 2021. Hoy las ventas son prácticamente en idéntica proporción.

El cambio de gobierno produjo modificaciones en el mercado automotor. Además de un desplome de las ventas en el primer cuatrimestre por la baja demanda -que afecta a todos los rubros-, la eliminación de las trabas para el ingreso al país de autos fabricados en el exterior está haciendo mella en la composición del mercado en cuanto al origen de los productos.

Así, de la inédita composición "Fernet" del 2023 de un 70% de nacionales contra un 30% de importados, en abril de 2024 la relación estuvo prácticamente en igualdad y ya casi la mitad de los modelos patentados en el país fueron importados. Y se espera que éstos recuperen el liderazgo perdido en cuanto avance la apertura. La proporción el último mes fue 52-48, todavía a favor de los nacionales.

El quiebre de 2021

Históricamente, siempre fueron más patentados los modelos importados que los nacionales. Una razón era el alto porcentaje de modelos chicos, del llamado segmento B, en el top ten. Por un esquema de complementación industrial, esos modelos eran producidos en Brasil, mientras que en el país se fabricaban medianos (segmento C) y pick ups.

Sin embargo, la cantidad de modelos chicos se redujo de manera notable en los últimos años e incluso Argentina comenzó a albergar esos ejemplares en sus plantas. Los casos más recientes fueron el sedán Fiat Cronos (hecho en Córdoba) y el hatch Peugeot 208 (El Palomar), que lideraron las planillas de ventas del año pasado. Tenían, en especial, la ventaja de estar disponibles en los concesionarios en momentos en los que había una fuerte restricción de la oferta.

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De esta manera, por las trabas a la importación, no sólo el Cronos y el 208 se vieron beneficiados en el mercado local en los últimos dos años. También las pick ups, con eje en Toyota Hilux, Ford Ranger y Volkswagen Amarok, fueron protagonistas como nunca antes, amparadas además por un vericueto impositivo: por ser vehículos comerciales no se les aplica el impuesto interno que sí tributan sus primos SUVs. Otro modelo que creció desde que comenzó a fabricarse en el país, en la terminal de GM en Santa Fe, fue la Chevrolet Tracker, anteriormente solo producida en Brasil.

La ecuación cambió en 2021. Desde el segundo trimestre de aquel año aún pandémico los autos nacionales empezaron a superar a los importados en volumen de ventas. La brecha fue creciendo y encontró su pico en septiembre del 2023, que redondeó en 78% de nacionales contra apenas un 22% de importados. Ese mes, de los diez modelos más vendidos solo uno fue importado, y aparecía recién en el octavo puesto: el Toyota Etios. Si se contaban los 15 más vendidos, apenas se sumaba otro auto brasileño, el Toyota Yaris.

En el último reporte de Acara (Asociacion de Concesionarios de Automotores de la República Argentina), en el top ten hubo cuatro modelos importados: Toyota Yaris (2°), Toyota Corolla Cross (6°), Toyota Corolla (8°) y Volkswagen Polo (10°). Y si se amplía al top 15 se suma Jeep Renegade, Fiat Strada y Volkskwagen Nivus.

Las expectativas son favorables para los importados. Inclusive en estos cuatro meses libertarios, las marcas que cargan en sus espaldas el desplome de 24% del mercado son las que tienen fábrica en el país, mientras que muchas importadas presentan saldos positivos. Algunas con cifras altas, como RAM que creció un 720%, BMW 104% o Subaru 135%.

La baja demanda actual del mercado, que podría empezar a levantar en el segundo semestre (lentamente, no en V) será terreno para la llegada de más modelos producidos en el exterior. También deben solucionarse trabas burocráticas, ya que faltan firmas en el Gobierno para habilitar arribos de nuevos productos.

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