En Miramar se vivieron momentos de tensión cuando familiares y amigos de Luciano Olivera, el joven de 16 años asesinado por la Policía Bonaerense, acudieron al lugar del hecho para pedir explicaciones y todo terminó en incidentes: fueron reprimidos con balas de goma.
Allegados de la víctima se presentaron en la zona en la que el joven recibió el disparo que lo dejó sin vida y no pudieron controlar su furia. Agredieron a las fuerzas de seguridad y a los peritos presentes
Para evitar mayores inconvenientes, se reforzó el lugar con la Caballería de Miramar. Con el correr de los minutos los ánimos se calmaron y se pudo continuar con el peritaje.
El policía que efectuó el disparo, Maximiliano González, recuperado de una crisis de nervios, fue detenido bajo la carátula de homicidio agravado.