Un conductor con 2,4 de alcohol en sangre se durmió al volante y se incrustó en un kiosco del barrio de Almagro. El kiosquero y un cliente que estaba comprando desde la vereda se salvaron de milagro. La ambulancia atendió al responsable del choque, pero no sufrió heridas graves.
El hecho ocurrió a las 2.25 de la madrugada del viernes en Castrobarros y avenida Belgrano en Almagro. Un cliente estaba detenido en la vereda junto a otros dos que se encontraban más corridos a la izquierda, pidió cigarrillos y por el reflejo de la luz del vidrio, pudo darse cuenta a tiempo para salvarse.
“Fue cosa de Dios porque en ese momento el cliente cambió, me pidió otro cigarrillo y me corrí al extremo para cambiarlo”, contó Marcos, el empleado del local, a C5N reforzando la idea del milagro. Sufrió un golpe porque lo aplastaron algunas tablas que tenía adelante, pero pudo salir por sus propios medios.
Por su parte, el dueño del kiosco, Félix, confesó: “Me dio un ataque de nervios porque vivimos de esto”. También explicó que la Fiscalía se encarga del asunto y que será el seguro quien se encargue de lo sucedido. Aseguró que el responsable del impacto le dijo: “No me acuerdo de nada”.