Tras los lanzamientos con éxito de SpaceX y Boeing, NASA espera continuar con nuevos vuelos espaciales

La agencia norteamericana accionó un despegue y descenso controlado del megacohete Starship con el que los astronautas regresarán a la Luna en 2026 y viajarían a Marte en la próxima década. Además, se lanzó por primera vez la cápsula Starliner con humanos a la Estación Espacial Internacional.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) está en alza. Vientos de esperanza comenzaron a volar esta semana que pasó, mientras dos cohetes despegaban desde Estados Unidos en distintas misiones espaciales que prometen consolidar el plan espacial estadounidense para distintos propósitos. Tras los exitosos despegues de SpaceX y Boeing, la agencia estadounidense espera continuar con nuevos vuelos en el espacio.

Desde seguir seleccionando astronautas para trabajar en la Estación Espacial Internacional (EEI) hasta continuar con el estudio del comportamiento del ser humano fuera de la esfera terrestre. El miércoles último, luego de seis intentos fallidos y varios retrasos que atrasos años, despegó con tripulantes la nueva cápsula espacial de Boeing denominada Starliner.

La compañía aeroespacial de Elon Musk logró un triunfal despegue de dos astronautas al contexto orbital, con los ojos de la NASA puestos en esta misión, ya que años atrás había firmado un contrato hace 10 años para desarrollar esta nave que propone alternativas de viajes a la EEI.

SpaceX y Boeing

Cómo fueron los exitosos despegues que hizo la NASA y qué espera en el futuro

En septiembre de 2014, la NASA informó que SpaceX y Boeing recibirían cada uno un acuerdo como parte de los contratos de Capacidad de Transporte de Tripulación Comercial. El plan era poner en funcionamiento dos naves espaciales independientes de manera simultánea como una forma de redundancia en caso de que algo le ocurriera algo a uno de los vehículos, dejándolo fuera de servicio.

Boeing recibió un contrato de 4.200 millones de dólares en 2014. SpaceX además obtuvo uno, por valor de 2.600 millones de dólares. El primer vuelo de prueba sin tripulación de Crew Dragon de SpaceX se llevó a cabo en marzo de 2019 con la misión Demo-1, que se acopló a la ISS sin tripulación y regresó exitosamente.

Con el nuevo recorrido espacial de Starliner, la filial galáctica de Estados Unidos fortalece su proyecto para ampliar la habitabilidad en el espacio. Los astronautas elegidos para esta primera misión espacial tripulada de Boeing fueron Wilmore y Suni Williams de la NASA a bordo de un cohete Atlas V de la empresa United Launch Alliance (ULA).

Cohete NASA

El 6 de junio, Starliner arribó a la Estación Espacial Internacional, con algunos problemas para conectarse, después de que cinco de sus 28 propulsores de control de reacción fallaran. Pero el equipo de la misión volvió a poner en acción a cuatro de esos propulsores impactados y Starliner adquirió autorización para acercarse a la EEI unas horas después.

Por su lado, el megacohete Starship de SpaceX, la nave espacial más grande del mundo, accionó su cuarto lanzamiento de prueba, finalizando un vuelo y amerizaje exitoso el jueves último. Y el último lanzamiento de Starship Flight 3, el 18 de marzo de este año, que llegó al espacio por primera vez antes de que el vehículo y su propulsor Super Heavy se perdieran sin lograr aterrizar de manera controlada. La nave pudo llegar a las fronteras de la atmósfera terrestre, pero no logró concluir con éxito su descenso desde una altura de 160 kilómetros y a una velocidad de 26.000 km/h.

En SpaceX y la NASA están muy conformes con el progreso alcanzado en cada prueba de lanzamiento. Y esta cadena ya garantiza más exploraciones. De hecho, semanas atrás, SpaceX empezó a probar los motores de la nave de prueba Starship 5 para ser enviados al cosmos en menos de tres meses.

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