El crucero MV Hondius, que partió el 1 de abril desde Ushuaia, llegó este domingo de madrugada a Tenerife en medio de un operativo sanitario internacional luego de que se detectaran al menos ocho casos de hantavirus y tres muertes a bordo.
Las autoridades europeas comenzaron el proceso de repatriación de los pasajeros y tripulantes, quienes deberán cumplir una cuarentena obligatoria de 40 días en sus respectivos países. Entre los turistas hay un argentino que realizará el aislamiento en los Países Bajos.
La principal hipótesis epidemiológica apunta a que el denominado “caso cero” del brote habría sido el ornitólogo neerlandés Leo Schilperoord, de 69 años. Según medios de Países Bajos, el investigador participó antes del embarque en una actividad de observación de aves en Argentina, donde se sospecha que pudo haberse contagiado.
Schilperoord comenzó a presentar síntomas compatibles con hantavirus pocos días después de zarpar. Inicialmente sufrió fiebre, dolores de cabeza y trastornos gastrointestinales, aunque su cuadro se agravó rápidamente con complicaciones respiratorias. El 11 de abril murió a bordo del barco mientras navegaba por el Atlántico Sur.
Su esposa, Mirjam Schilperoord-Huisman, también de 69 años, abandonó posteriormente el crucero en la isla de Santa Elena junto al cuerpo de su marido. Horas después comenzó a manifestar síntomas similares y fue trasladada de urgencia a Johannesburgo, en Sudáfrica, donde murió tras ser internada. Las pruebas confirmaron que estaba infectada con hantavirus.
Ambos eran reconocidos investigadores especializados en ornitología y habían participado durante décadas en expediciones científicas internacionales. Mientras continúa la investigación para determinar el origen exacto del brote, las autoridades sanitarias mantienen bajo monitoreo al resto de los pasajeros y tripulantes del MV Hondius.