El cuarto pico de frío extremo del año volvió a golpear al sistema energético y obligó a las distribuidoras a suspender “hasta nuevo aviso” el suministro interrumpible de gas. La medida afecta a estaciones de servicio de GNC y a varias industrias, que quedan sin abastecimiento para priorizar el consumo residencial. La decisión busca garantizar que en los hogares no falte calefacción en medio de la ola polar, mientras las restricciones se sienten primero en las localidades más expuestas al salto de la demanda.
El frío intenso volvió a poner presión sobre el sistema de gas en el AMBA y Gran Buenos Aires. Como la demanda en las casas se disparó, las distribuidoras tuvieron que aplicar restricciones y cortar el suministro “interrumpible” en estaciones de GNC y en algunas industrias. En La Plata la medida arrancó el sábado y en Mar del Plata se sumó desde la medianoche, porque el transporte de gas no alcanza a cubrir todo.
La prioridad es que en los hogares no falte calefacción, por eso los contratos interrumpibles son los primeros en quedar afuera cuando la red se tensiona. Este fin de semana, Buenos Aires tuvo mínimas de 4°C y máximas de apenas 13°C, mientras que en Mar del Plata el frío pegó más fuerte, con 4°C y ráfagas de viento de casi 60 km/h. Según el SMN, el arranque de la semana seguirá igual de helado, con mínimas de 3°C en el área metropolitana.
El frío extremo no solo afecta a las estaciones de GNC, también golpea a la industria. En lugares como las ladrilleras, que dependen del gas, se les recortó un 30% del consumo habitual. En Mar del Plata, las estaciones que tienen contratos “interrumpibles” pueden despachar solo el cupo firme que tienen asegurado, pero todo lo demás queda cortado. Si se pasan de ese límite, la multa es tan alta que directamente no les conviene vender.
En ese sentido, el sistema nacional de despacho tiene un orden de prioridades donde van primero los hogares, hospitales y escuelas y después, estaciones e industrias. Por eso cada vez que la red se queda al límite, los cortes son obligatorios. El problema de fondo es que el gas no se puede almacenar, lo que se extrae se consume en el momento. En invierno la demanda residencial se dispara y puede llegar a representar hasta el 70% del total, lo que tensiona la capacidad de transporte.
En lo que va de 2026, es la cuarta vez en la temporada que se aplica esta restricción, siempre con la misma lógica —asegurar el gas en las casas y en los servicios esenciales, aunque eso implique frenar parte de la actividad industrial y el expendio de GNC.