El papa Francisco denunció que la gula está acabando al planeta y llamó a frenar la voracidad insaciable del consumo de alimentos. En ese sentido, durante la Audiencia General en el Aula Pablo VI del Vaticano denunció que si se lee desde un punto de vista social, “la gula es quizá el vicio más peligroso que está acabando con el planeta”.
Según el Sumo Pontífice, “el pecado de quien cede ante un trozo de pastel, después de todo, no causa gran daño, pero la voracidad con la que nos hemos desatado, desde hace unos siglos, hacia los bienes del planeta, está comprometiendo el futuro de todos”.
“Nos hemos abalanzado, sobre todo, para hacernos dueños de todo, cuando todo había sido consignado a nuestra custodia”, criticó y, en su tradicional encuentro semanal con los fieles, Jorge Bergoglio sostuvo: “Nos hemos convertido en depredadores, y ahora nos estamos dando cuenta de que esta forma de gula nos ha hecho mucho daño a nosotros y al medio ambiente en el que vivimos”.
En esa línea, al saludar a uno de los grupos de peregrinos, Francisco consideró que “cada vez más, nuestra sociedad da muestras de haber perdido el sentido auténtico de la relación con los bienes de la tierra”.
“Muchos trastornos alimenticios expresan el sufrimiento de tantas personas ante esta realidad. Hemos pasado de ser administradores de los bienes divinos, a ser consumidores, detentores de una voracidad insaciable que está destruyendo el planeta”, concluyó.
papa francisco
El papa Francisco encabezará la canonización de Mama Antula en el Vaticano.
“La política no puede dejarse dictar leyes por las finanzas”, reflexionó el Papa
Por otro parte, el Papa Francisco también hizo una reflexión sobre la política y consideró que “no puede dejarse dictar leyes por las finanzas” o el mercado y aseguró que las civilizaciones se miden por “cómo se trata a los más vulnerables”.
“La medida de una civilización se puede ver en cómo se trata a los más vulnerables: no olvidemos que las grandes dictaduras, pensemos en el nazismo, descartaron a los vulnerables, los mataron, los descartaron”, sentenció Jorge Bergoglio al recibir a una delegación del grupo de diálogo político Dialop.
Por otra parte, enumeró a “los pobres, los desempleados, los sin techo, los inmigrantes, los explotados y todos aquellos a quienes la cultura del descarte transforma en desperdicio”.
“Y esta es una de las peores cosas. Una política verdaderamente al servicio del hombre no puede dejarse dictar leyes por las finanzas y los mecanismos mercado. La solidaridad, además de una virtud moral, es una exigencia de la justicia, que requiere corrección. distorsiones y purificar las intenciones de los sistemas desiguales, incluso mediante cambios radicales perspectiva para compartir desafíos y recursos entre hombres y pueblos”, fundamentó.