No podía ir al baño a orinar y cuando fue al médico descubrieron algo inesperado: cuál fue el diagnóstico
El resultado final sorprendió tanto al equipo médico como al propio paciente, ya que reveló un problema poco frecuente que obligó a iniciar un tratamiento inmediato.
Conocé el caso del hombre que tenía problemas para ir de cuerpo y terminó con un diagnóstico inimaginable.
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Un hombre acudió a urgencias en Indonesia por dolor intenso y dificultad para orinar.
Una radiografía reveló la presencia de un cable de auriculares dentro de la uretra.
El objeto había sido introducido durante prácticas sexuales. Los médicos lograron retirar el cable sin daños mayores en la vejiga.
El caso fue publicado en una revista médica especializada.
Un problema de salud que parecía menor terminó generando preocupación y sorpresa cuando un paciente acudió a un centro médico por una dificultad persistente para orinar, un síntoma que inicialmente fue interpretado como una molestia pasajera. Sin embargo, al no encontrar alivio y ante el aumento del malestar, decidió consultar de urgencia, lo que dio inicio a una serie de estudios clínicos que cambiarían por completo el panorama.
El caso llamó la atención del personal médico debido a que los síntomas no coincidían con los cuadros más comunes asociados a infecciones urinarias o trastornos temporales, por lo que fue necesario profundizar en los análisis para descartar complicaciones mayores. A partir de ese momento, el paciente debió atravesar exámenes especializados que permitieran identificar el verdadero origen del problema.
Qué diagnóstico tuvo el joven que no podía orinar y fue al médico
Médicos
El hecho ocurrió en Indonesia, donde un hombre de 34 años acudió de urgencia a un hospital tras sufrir un intenso dolor y no poder orinar, situación que lo obligó a buscar atención médica inmediata.
Al realizarle estudios por imágenes, los profesionales quedaron sorprendidos al descubrir que el paciente había introducido un cable de auriculares en la uretra durante una práctica sexual.
El caso fue documentado en la revista científica Science Direct, dentro del apartado Radiology Case Reports, donde se detalla que el hombre repetía esta conducta entre tres y cinco veces por semana. Según el informe médico, el cable se encontraba enrollado pero, por fortuna, no se había adherido a la vejiga, lo que permitió extraerlo sin mayores complicaciones.