Los estudiantes secundarios de la Ciudad de Buenos Aires pasan, en promedio, 6 horas y 10 minutos por día frente a la pantalla del celular, pese a que su uso está prohibido durante las clases en las escuelas porteñas. El tiempo de exposición equivale a una cuarta parte de cada jornada y suma unos 92 días al año. Además, cuatro de cada diez estudiantes presentan al menos una señal de alerta vinculada con ansiedad, depresión, somnolencia diurna o uso problemático del smartphone.
Los datos surgen del estudio “Monitoreo de tiempo en pantalla en estudiantes de nivel secundario de la Ciudad de Buenos Aires”, realizado por el Ministerio de Educación porteño junto con el Instituto Tecnológico de Buenos Aires. El relevamiento fue presentado este lunes por la ministra de Educación, Mercedes Miguel, junto a la directora ejecutiva de la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa, Samanta Bonelli, y la subsecretaria de Gestión del Aprendizaje, Inés Cruzalegui.
La preocupación por el impacto del uso de las plataformas digitales en adolescentes también se refleja a nivel internacional. En los últimos días de agosto terminó en Estados Unidos un juicio contra Meta, acusada de contribuir a generar adicción entre jóvenes. La compañía llegó a un acuerdo millonario que contempla el pago de u$s16.700 millones a unos 29 estados involucrados en la demanda y se comprometió a reforzar las restricciones de acceso de niños y adolescentes a sus plataformas.
Más de 6 horas por día en las pantallas
El informe muestra que la exposición aumenta a medida que avanzan los estudiantes en la secundaria. Los alumnos de cuarto año permanecen, en promedio, 51 minutos más por día frente a las pantallas que los de primero: 6 horas y 35 minutos contra 5 horas y 44 minutos.
También aparecen diferencias según el nivel socioeconómico. Los estudiantes del quintil más bajo pasan alrededor de una hora y media más por día frente a las pantallas que aquellos pertenecientes al quintil más alto.
En cuanto al género, las mujeres registran un promedio de 30 minutos más de uso diario que los varones y presentan valores superiores en los cuatro indicadores analizados. Las brechas más marcadas aparecen en ansiedad, con 2,77 puntos de diferencia, y depresión, con 2,69 puntos.
Entre las aplicaciones, TikTok aparece como la más utilizada. Quienes la identificaron como la plataforma que más usan registraron un promedio de 6 horas y 34 minutos diarios de exposición a las pantallas.
Cuatro de cada diez estudiantes, con señales de alerta en indicadores de bienestar emocional
El estudio detectó que el 24,9% de los alumnos presenta riesgo de uso problemático del smartphone; el 31,2%, señales vinculadas con ansiedad; el 37,2%, indicadores de somnolencia diurna; y el 38,1%, señales de depresión. En conjunto, cuatro de cada diez estudiantes presentan al menos una de estas señales de alerta.
La investigación también encontró una asociación entre una mayor exposición a las pantallas y la presencia de estos indicadores. En los cuatro aspectos analizados, los estudiantes clasificados “con riesgo” pasan más tiempo frente a las pantallas que aquellos que no presentan esas señales. Además, las mujeres registraron promedios más elevados en los indicadores evaluados.
Desde el Ministerio aclararon que estos resultados no constituyen diagnósticos médicos, sino indicadores que permiten detectar situaciones que requieren atención y orientar políticas públicas.
Miguel advirtió que “el uso abusivo de los celulares está hackeando la atención de los estudiantes” y remarcó la necesidad de contar con evidencia para diseñar respuestas concretas.
Miguel también puso el foco en el rol de las familias y en la necesidad de modificar los hábitos vinculados al uso de las plataformas. “Se necesita del esfuerzo de toda la sociedad para cambiar la cultura del uso de las redes sociales”, afirmó. Y agregó que “las familias reconocen la dificultad de poner límites” y que “la autorregulación requiere conocer la problemática”.
Cómo se hizo el estudio
Frente a esta problemática, el Gobierno porteño sostiene la prohibición del uso de teléfonos celulares durante las clases en las escuelas secundarias públicas y privadas. También implementa el programa Compromiso Familiar por Estudiantes sin celular, al que ya adhirieron más de 105.000 familias de 1.300 escuelas para promover un uso responsable de la tecnología y establecer acuerdos compartidos. La mayoría de las familias adherentes optó por establecer los 13 años o más como edad para el acceso al primer celular inteligente.
A esto se suman talleres sobre hábitos saludables, alimentación, salud mental y vínculos, programas de concientización para estudiantes y familias y propuestas artísticas y deportivas para que los estudiantes pasen tiempo alejados de los celulares.
La metodología del estudio
El estudio fue realizado entre abril y julio de 2026 sobre una muestra representativa de 3.261 estudiantes de escuelas públicas y privadas de la Ciudad. El tiempo de pantalla fue medido de manera objetiva mediante las aplicaciones de monitoreo instaladas en los propios teléfonos.
Para evaluar los distintos indicadores se utilizaron cuestionarios estandarizados: GAD-7 para ansiedad, PHQ-8 para depresión, PDSS para somnolencia diurna y SmAS-SV para uso problemático del celular.
Informe completo