Lo conocían como el asesino serial de las sombras en Mar del Plata y nadie descubría como lo hacía: cuál era su método

Entender cómo operaba se volvió clave para poder anticiparse a sus movimientos y poner fin a una seguidilla de crímenes que parecía no tener explicación.

  • Fue conocido como el asesino serial de Mar del Plata. Actuó a comienzos de la década de 1990 en esa ciudad y zonas cercanas.
  • Se le atribuyen al menos cinco asesinatos de mujeres jóvenes. Los crímenes presentaban patrones similares de violencia extrema y posibles abusos.
  • El caso generó un fuerte pánico social y una amplia cobertura mediática. Fue identificado mediante testimonios y peritajes policiales.
  • Llegó a ser juzgado y recibió condena a prisión perpetua. Su caso marcó un antes y un después en la percepción de la criminalidad serial en la ciudad.

La historia del llamado “asesino serial de las sombras” marcó uno de los capítulos más inquietantes de la crónica policial de Mar del Plata. Durante un período que mantuvo en vilo a la ciudad, una serie de crímenes con características similares comenzó a sembrar miedo entre los vecinos y a poner en alerta a las fuerzas de seguridad, que no lograban dar con el responsable ni comprender del todo cómo actuaba.

El apodo surgió casi de inmediato: nadie lo veía llegar, nadie escuchaba nada, y las víctimas aparecían sin que hubiera testigos claros del ataque. El caso despertó una fuerte conmoción social porque el agresor parecía moverse con una precisión casi invisible, aprovechando rutinas cotidianas, horarios previsibles y zonas que, en teoría, no resultaban especialmente peligrosas.

Cuál es la increíble historia de Celso Arrastía, el asesino en serie que aterrorizó Mar del Plata

Celso Luis Arrastia

El caso de Celso Luis Arrastía, señalado por la prensa como el asesino serial de Mar del Plata, conmocionó a la ciudad balnearia y a todo el país a comienzos de la década de 1990.

Durante varios meses, una seguidilla de crímenes contra mujeres jóvenes mantuvo en vilo a la población, en un contexto en el que todavía no era habitual hablar de asesinos en serie en la Argentina contemporánea. Arrastía llevaba una vida aparentemente común, pero detrás de esa fachada escondía una conducta violenta y reiterativa que terminó por revelar uno de los episodios más oscuros de la historia criminal local.

A él se le atribuyen al menos cinco asesinatos cometidos en Mar del Plata y zonas cercanas. Las víctimas presentaban patrones similares: eran mujeres atacadas con extrema violencia, en algunos casos con indicios de abuso, lo que permitió a los investigadores unificar las causas y entender que estaban frente a un mismo responsable. Cada nuevo crimen aumentaba el pánico social y ocupaba las portadas de los medios, con una cobertura constante que advertía sobre la presencia de un depredador sexual actuando en la ciudad.

La investigación logró identificar a Arrastía gracias al cruce de testimonios, peritajes y seguimientos policiales. Una vez detenido, las pruebas lo vincularon directamente con los homicidios. Fue juzgado y condenado a prisión perpetua, convirtiéndose en uno de los pocos casos de asesinos seriales argentinos de esa época que llegó efectivamente a recibir una condena firme.

El caso dejó una fuerte huella en Mar del Plata y abrió un debate sobre la seguridad, la protección de las mujeres y la capacidad del sistema judicial para detectar a tiempo este tipo de criminales reiterativos.