A más de 600 millones de kilómetros de distancia, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) logró una hazaña poco común: reparar con éxito una cámara espacial dañada. Se trata de la JunoCam, un dispositivo clave a bordo de la sonda Juno, que desde 2016 orbita el planeta Júpiter. La solución no implicó herramientas ni intervención directa, sino el uso de una técnica conocida como recocido térmico. Este procedimiento permitió restaurar el sensor afectado justo a tiempo para captar imágenes inéditas de la luna Ío.
La NASA arregló una cámara a 600 millones de kilómetros: cómo lo hizo
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio lo reparó a distancia y en condiciones extremas. El equipo técnico logró resultados inesperados.
La reparación se realizó en un entorno complejo, donde la radiación extrema afecta de forma continua los sistemas electrónicos. Aunque JunoCam fue diseñada para resistir durante las primeras ocho órbitas, nadie podía garantizar su funcionamiento en el largo plazo. La maniobra fue presentada el 16 de julio en una conferencia técnica en Tennessee, donde se destacó su valor para futuras misiones. Gracias a esta acción, la cámara volvió a operar con una calidad comparable a la del día de su lanzamiento.
Cómo fue la reparación de la cámara a más de 600 millones de kilómetros que hizo la NASA
Durante su misión principal, que abarcó las primeras 34 órbitas de Júpiter, la JunoCam funcionó de forma estable. Pese a esto, en la órbita número 47 comenzaron a observarse señales de deterioro en las imágenes, atribuibles a la exposición prolongada a la radiación del planeta. Para la órbita 56, las imágenes estaban muy dañadas y apenas se podían utilizar. Debido al imposible acceso físico al equipo, los ingenieros comenzaron a considerar opciones no convencionales.
El equipo técnico identificó como posible origen del problema un regulador de voltaje afectado por la radiación, aunque no podían comprobarlo con certeza. Así, decidieron probar un método llamado recocido, que consiste en calentar ciertos materiales durante un tiempo controlado con el fin de corregir defectos microscópicos. Este proceso, aplicado a distancia, permitió que la cámara comenzara a recuperar paulatinamente la calidad de sus capturas. Aún así, los problemas regresaron en la órbita 55, lo que llevó a ejecutar una versión más extrema del procedimiento.
La solución fue aumentar al máximo la temperatura del calentador interno de JunoCam, en un intento por regenerar su sensor de imagen. Si bien al principio, las mejoras fueron mínimas y generaron dudas entre los técnicos, con el paso de las jornadas y el acercamiento a la luna Ío, las imágenes comenzaron a mostrar avances sorprendentes. El 30 de diciembre de 2023, la sonda logró capturar tomas detalladas desde solo 1.500 kilómetros de distancia, igualando el rendimiento original de la cámara.
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