La cuádruple tragedia de Caballito: un caniche, un balcón y tres personas muertas

Hace 37 años, la caída de un perro de un balcón en Rivadavia y Morelos desencadenaba una absurda cadena de fallecimientos que causó sorpresa en todo el mundo.

A lo largo del tiempo, las crónicas porteñas han entregado muchas historias difíciles de creer, tan inverosímiles que serían rechazadas como propuestas en un guion cinematográfico. Pero ninguna como la cuádruple tragedia de Caballito del 21 de octubre de 1988, en la que un inocente caniche desató una absurda cadena de muertes.

El pronóstico había anunciado buen tiempo para ese viernes, con un leve ascenso de la temperatura, una máxima de 25° y vientos suaves y variables. La prisa del diario trajín que supieron describir Pedro y Pablo se desarrollaba con total normalidad en la esquina de Rivadavia y Morelos, donde el barrio de Caballito comienza a fundirse para convertirse en Flores.

Alrededor de las 12, Marta Fortunata Espina, de 75 años, caminaba por la vereda norte de la avenida en lo que parecía un día más. Llegando a Morelos, donde hoy hay un local de una cadena de café y chocolates, pero en ese entonces se ubicaba un negocio de alfombras, el destino le dio una macabra sorpresa.

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"Sorpresivamente, el animal cayó y su rápido descenso guardó una siniestra sincronización con los lentos pasos de la señora. El punto del encuentro para el cuerpo del animal fue la cabeza de la mujer. Algo tan doloroso como insólito. Nadie en el mundo hubiera podido calcular tan perfecta y sincronizadamente ese feroz golpe que recibió la víctima. En cuestión de segundos, ante el asombro de quienes pasaban o se encontraban en el lugar, el cuerpo de la mujer quedó exánime sobre la acera; un poco más allá quedó tirado el perro, también muerto", reconstruyó la crónica del recordado periodista Enrique Sdrech en Clarín.

Cachy, el perro de 11 años, era parte de la familia Montoya, que vivía en el piso 13° de ese edificio. El matrimonio había realizado un cerramiento con aluminio y vidrio, sin ningún lugar por donde pudiera pasar el cuerpo de un can, por pequeño que fuera. Este detalle le dio un halo de misterio a lo sucedido. "Querían muchísimo al caniche, tanto es así que tenían una foto de él convertida en un enorme mural", reveló entonces el encargado del edificio.

Pero la trama de muertes continuaría. Mientras personal médico declaraba a la señora Espina fallecida en el marco de "muerte súbita por rotura de cervicales", el habitual contingente de curiosos se había apiñado en el lugar para ver en detalle y comentar lo que había ocurrido. Tan grande era el grupo que ya no había espacio sobre la vereda y fueron ubicándose sobre la calzada de la avenida.

croquis caniche Caballito
El croquis de Clarín sobre los hechos del 21 de octubre de 1988 en Caballito:

El croquis de Clarín sobre los hechos del 21 de octubre de 1988 en Caballito: "1) El perro caniche cae al vacío e impacta sobre la señora Marta Fortunata Espina. 2) Minutos más tarde, mientras un grupo numeroso observaba los hechos, un colectivo de la línea 55 atropella a Edith Sola causándole la muerte. 3) Inmediatamente después, un hombre que no fue identificado sufre un ataque al corazón. Se afirma que el hombre falleció en una ambulancia, durante el trayecto a un hospital".

Eso desencadenó el segundo capítulo de la tragedia: el interno 15 de la línea 55, en dirección oeste, atropelló a Edith Sola, de 46 años, una de las mujeres que se encontraba en la calle. "Fue terrible, la agarró de frente y la arrastró varios metros, produciéndole heridas impresionantes, murió en el acto", relató el encargado.

La funesta seguidilla continuó con un hombre quien, tras haber presenciado los hechos, sufrió un episodio cardíaco. Ingresó a una concesionaria de autos sobre la vereda sur en busca de ayuda y se descompensó. Los empleados llamaron a una ambulancia, pero la nueva víctima, quien no fue identificada, falleció camino al hospital.

Caniche Caballito
Los diarios del mundo dieron cuenta de lo sucedido en Caballito.

Los diarios del mundo dieron cuenta de lo sucedido en Caballito.

Diarios de todo el mundo se hicieron eco de la insólita secuencia y, pese al paso del tiempo, los vecinos con años en el barrio se siguen acordando de aquel siniestro viernes. Recién en 2011 la historia llegaría al cine, cuando fue incluida, con algunos cambios, en la película Medianeras del director Gustavo Taretto, con Javier Drolas y Pilar López de Ayala.

A 37 años, el hecho permanece grabado en la memoria porteña y es recordado cada año en redes sociales, además de ser utilizado en trabajos prácticos en facultades de Derecho y en artículos sobre seguros.

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