El 10 y 11 de marzo de 2013, casi 30 años después de la Guerra de Malvinas, se desarrolló el referéndum en las Islas, propuesto por el gobierno británico donde los pobladores debían responder si deseaban que el archipiélago continuara bajo el gobierno de Gran Bretaña o pase a manos de Argentina.
Las Islas Malvinas son un territorio no autónomo dado que nuestro país reclama la soberanía. De hecho, la ONU opina que que es una zona pendiente de definición.
Sobre la votación final, de 1672 isleños inscriptos, participaron 1517 y los resultados fueron contundentes: un 99.83% de los conocidos como kelpers eligió continuar con la administración británica, mientras que menos del 1% apostó por la argentina.
Luego de los avasallantes números, el gobierno argentino decidió rechazar el referéndum considerándolo irrelevante ilegal porque no fue aprobado por las Naciones Unidas. "Fue hecho por británicos y para británicos", señaló Alicia Castro, embajadora en Londres en ese entonces.