¿Es lo mismo llamar a una persona "gordofóbica" que "gordodiante?

La psicóloga Liza Murlender explica la diferencia entre estos dos términos y el por qué no se debería opinar de cuerpos ajenos, ni juzgar la salud de alguien por su físico.

En una sociedad colmada por la tecnología y, al parecer, incapaz de no juzgar ni opinar sobre cuerpos ajenos, ¿es lo mismo llamar a una persona “gordofóbica” que “gordodiante”? La psicóloga, Liza Murlender, explica la diferencia entre estos dos términos.

Si se utiliza la la palabra "gordofobico", se da a entender que el rechazo sistemático de cuerpos gordos, es una patología o una enfermedad. Activistas del “body positive”, el movimiento social que busca promover la aceptación de todos los cuerpos más allá de su tamaño, forma, color de piel y habilidades físicas, proponen que se hable de gordo odio o de discursos gordo-odiantes.



Si hay algo que es muy real, sobre todo una cultura donde se habla siempre de delgadez, es el rechazo por los cuerpos gordos, los cuerpos curvos o cualquier cuerpo que no entre dentro del modelo hegemónico de belleza y delgadez. Una fobia es una problemática de salud mental, y este rechazo es un odio que está naturalizado y normalizado.

Pensar que el ideal de belleza es la delgadez genera que se asocien estos discursos gordo-odiantes con ideales de salud, o sea, que se considere que un cuerpo saludable debe ser un cuerpo flaco. Así no solamente jerarquizan tipos de cuerpos sino que también se rechazan los cuerpos que no encajan en esos estereotipos.

Por eso, Murlender reflexiona que "en el verano, más que nunca, no hablemos ni opinemos de cuerpos ajenos, evitemos juzgar la salud de alguien por su físico o valorizaciones que impliquen un análisis desde la apariencia de los cuerpos. Visibilicemos las consecuencias que tienen estos discursos en todos".

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