La decana de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), María Marta Gigena, explicó que la intervención artística en la que docentes y alumnos bailaron Fanático de la Lali Espósito en la Estación de Once buscó "visibilizar" la defensa de la educación pública y el reclamo por la situación edilicia de esa institución, ya que "más de la mitad de los edificios son alquilados".
"Esta idea fue un acuerdo de la comunidad completa. La semana pasada, en el conjunto de actividades que estábamos pensando para visibilizar esta situación, apareció la posibilidad de hacer este flash mob, esta intervención espontánea. Por supuesto, súper coreografiada y pensada, pero sorpresiva en el espacio público", señaló.
En diálogo con el cronista Diego Lewen para Mañanas Argentinas por C5N, Gigena sostuvo que la elección de Fanático "surgió casi naturalmente" porque "es una música potente, que tiene alegría; nuestra demanda tiene que tener esa energía de la juventud, y además refiere a un conjunto de cuestiones con las que nos sentimos identificados".
También remarcó que, si bien esperaban que tuviera repercusión, "la verdad que estalló. Fue un modo de constatar que a partir de lo artístico, de la colaboración, de interpelar a la sociedad desde el respeto pero también evidenciar lo mejor que hacemos, eso tuvo un despliegue y una repercusión que nos sorprendió en su dimensión".
La decana sostuvo que la UNA "sufre las mismas problemáticas que el resto del sistema" universitario, pero en su caso particular se suma "una situación edilicia muy compleja porque más de la mitad de los edificios son alquilados. "Frente a un planteo de adecuado uso de los recursos, no resolver esa situación va en contra de lo que se supone es el ahorro y el equilibrio", aseguró.
"Al edificio que está en La Boca y que sería propio para el Departamento de Artes del Movimiento le faltan dos meses de obra, pero cuando se detuvieron las obras públicas en diciembre, se detuvo también. Seguimos pagando un alquiler, es una lástima y un mal uso de los recursos. Es una política que va en contra de los horizontes incluso de este Gobierno", destacó.
"Hace 23 años que estoy en la UNA y ocho que soy decana. Este el peor momento que le toca vivir a la Universidad porque hay una situación presupuestaria y paritaria que es de una tremenda crueldad, pero además porque es el peor momento del ataque ideológico y de pensamiento hacia estos espacios", afirmó Gigena.
La decana señaló que la situación económica afecta tanto a los docentes y no docentes como a los estudiantes. "Es difícil psicológicamente, emocionalmente, pero la solución no puede ser solamente la contención entre quienes estamos acá. Las soluciones tienen que venir de un Estado presente", subrayó.