Con la llegada de los primeros fríos intensos del otoño rumbo al invierno 2026, la situación de las personas en situación de calle vuelve a quedar en primer plano. Un informe emitido por C5N expuso escenas cotidianas de quienes buscan refugio, en un contexto marcado por la falta de trabajo y el aumento del costo de vida.
Según datos difundidos por el Ministerio de Capital Humano, actualmente hay 9.470 personas viviendo en la calle en todo el país. Sin embargo, la cifra es fuertemente cuestionada por organizaciones sociales, que aseguran que la cifra es mucho mayor.
El propio informe oficial reconoce además un dato que enciende alarmas: el 60% de quienes hoy están en situación de calle cayeron en esa condición en los últimos dos años, lo que marca una aceleración del fenómeno durante la gestión de Javier Milei.
El móvil de C5N recorrió las inmediaciones del Hospital Ramos Mejía, donde cada noche decenas de personas se instalan bajo los techos de la entrada para resguardarse del frío. Algunos incluso duermen dentro de un cajero automático cercano, en busca de un mínimo abrigo frente a las bajas temperaturas.
En ese contexto, los testimonios reflejan el deterioro de las condiciones de vida. Juan, albañil de 42 años, contó que vive en la calle desde hace dos años y medio. “Antes tenía más trabajo. Ahora tengo menos. Antes conseguía trabajo por un año o dos, ahora aparecen cosas esporádicas y se cortan. Antes alquilaba, pero subió bastante el alquiler. Es difícil pasar los días de frío. Tengo fe de que la situación cambie. Le pido a Dios”, expresó.
También Tamara, una mujer trans de 37 años que hace dos meses duerme en el hospital, describió su situación: “Tengo trabajo, pero gano poco. 200 mil pesos, no me alcanza para pagar un alquiler. Estoy pidiendo un poco más de trabajo y un lugar para vivir. Vivía con una amiga en una casa chiquita pero allí fueron su hijo y su nieto y me pidieron que me fuera. Sé cocinar, limpiar, de todo. Necesito ganar bien. Trabajar y vivir de mi sueldo. No quiero vivir de prestado. Nunca me imaginé llegar a esta situación. La miraba de lejos y pensaba ‘pobre gente’. Ahora me toca estar de este lado. Es horrible. No tengo nada que me pertenezca”.
Mientras el frío avanza, la distancia entre las estadísticas oficiales y la realidad en la calle abre interrogantes sobre el alcance de las políticas públicas y la capacidad de respuesta ante una problemática que sigue en aumento.