Josefina Azcurra vive en La Rioja y pide a gritos que la Justicia actúe como corresponde ante el grave caso de violencia de género que sufrió: un hombre con quien tenía una relación, llamado Carlos Lobos, la golpeó salvajemente e intentó atacarla con un cuchillo. Si bien fue detenido semanas más tarde, ahora le otorgaron la domiciliaria y la víctima dejó en evidencia la inconsistencia en la decisión.
"Actualmente me siento como puedo, saco fuerzas por mi familia, mis amigos y las personas que han sufrido por parte de esta persona, Carlos Lobos. Mi pedido era poder difundir esto, porque no es el primer caso. Esta persona no puede estar suelta, con prisión domiciliaria", precisó Josefina este domingo en diálogo con Minuto a Minuto en C5N.
"Me siento decepcionada, porque está a simple vista lo que me ha hecho. Y que esté en su casa, no me parece, no es correcto. Me ha costado seis años hablar y siento una burla", aseveró la mujer, quien además contó que en un principio le habían comunicado desde la Justicia provincial que habían rechazado el pedido de prisión domiciliaria pero después se lo otorgaron.
Azcurra, en esa línea, reveló que cuando se enteró del caso de Paula Rodríguez, la joven de Florencio Varela que fue violada en grupo y se suicidó esperando justicia por más de cinco años, se sintió identificada y lanzó una cruda frase: "No quiero buscar paz en mi suicidio".
"No aguanto más esperar tanto. Tengo pruebas y mi alma no está en paz. Me siento tan identificada porque quiero buscar una tranquilidad que no la tengo en vida. Gracias a Dios tengo amigos, amigas y una familia que me contiene", expresó entre lágrimas.
Al explicar el vínculo que tenía con Lobos, detalló: "No estuve en pareja. Lo conocí en 2016 e intentamos una relación hasta 2017, pero nunca cortamos el vínculo. Me decían 'Jose, alejate' y yo no me daba cuenta. Pero en junio del 2021 me agarró con un cuchillo y me golpeó desde las 12 hasta las 15. Me tuve que encerar en el baño".
Sobre aquella tarde en la que pudo haber sido asesinada, aseguró: "Ese día dije que no podía más porque fueron tantas golpes, tenía tanto dolor. Hay cosas que no las he dicho y me las llevaré a la tumba, o tal vez algún día salgan. Pero me da vergüenza porque si las cuento quizás no se me escucha. Por más que hable, no se hace justicia como tiene que ser"
Asimismo, reiteró su pedido para que la Justicia tome cartas en el asunto para poder vivir tranquila su vida: "Esto me destruye mentalmente", sentenció.