Día del Bandoneón: el instrumento que crece entre las nuevas generaciones y está más vivo que nunca

Pese a que el sentido común pretende reducirlo a souvenir pintoresco para turistas, el fuelle vive un momento de expansión y es elegido por los jóvenes. Sin embargo, sigue siendo caro y difícil de conseguir.

Cada 11 de julio, el Día Nacional del Bandoneón empuja a la misma postal melancólica: un viejo arrabalero hamacando el fuelle bajo el farol de una cortada empedrada, como si el siglo XX nunca se hubiera ido. Mientras el sentido común nos quiere convencer de que se trata de una especie en extinción, un souvenir para turistas de la Buenos Aires que ya no está, condenado al olvido por la dictadura del algoritmo, lo cierto es que el bandoneón goza de excelente salud y vive un momento de expansión.

Hace unas décadas, un joven que se acercaba al instrumento era una rareza. Hoy, eso cambió. Santiago Polimeni, de Tango Bardo, contó en diálogo con C5N.com que "justamente la otra vez me comentaban que hubo audiciones en la Orquesta Escuela y se presentaron 30 personas; cuando me presenté yo en 2005, a los 15 años, nos presentamos seis". "Había muy poca gente que tocaba y ahora hay mucha más, el instrumento está vivísimo acá y en el exterior también. Es impresionante la cantidad de bandoneonistas nuevos que hay", destacó.

Además, de a poco, se va rompiendo el corset del purismo milonguero y surgen nuevos movimientos. "Cambió la forma de ver el instrumento. Antes era mucho más cerrado, ahora se abre a otros géneros, algunos le ponen hasta pedalera, cosas que antes eran impensadas", repasa el intérprete.

En la misma línea opina Mariano Gabriel Calo, bandoneonista de Tango Porteño: "Actualmente el bandoneón es elegido por las nuevas generaciones y esto se acompaña de un contexto mejorado en distintas categorías: existen más docentes y ofertas académicas, más restauradores de piezas antiguas y nuevos fabricantes. Además, la literatura del instrumento se sigue ampliando a través de nuevos arreglos y registros fonográficos. Es muy notorio el interés y el entusiasmo y creo que va a seguir creciendo, incluso fuera del tango y de las milongas".

El acceso al bandoneón, una cuenta pendiente

Sin embargo, pese a esta apertura, obtener un bandoneón sigue siendo una opción difícil para una persona que quiere avanzar en el estudio del instrumento, lo que a veces puede ser disuasorio. "Hoy hay algunas alternativas para quienes quieren empezar a estudiar, como las bandólicas o el bandoneón electrónico, pero yo pienso que lo mejor es, en lo posible, acceder a un bandoneón que nos pueda acompañar en varias etapas de formación", señala Calo.

Pero esta opción dista de ser sencilla. "No es lo mismo adquirir un bandoneón que adquirir, por ejemplo, un piano electrónico o un violín o guitarra de estudio que podemos encontrarlos fácilmente en una tienda física distribuidos por empresas que los fabrican masivamente", subraya el músico.

"Todavía está difícil ese tema, sobre todo tener uno bien reparado. A veces para los que están arrancando es difícil tener un bandoneón en buenas condiciones porque es caro el instrumento y también la afinación y todo, todavía no se soluciona esa cuestión", lamenta Polimeni.

Pese a su expansión, sigue siendo difícil conseguir un bandoneón.

Pese a su expansión, sigue siendo difícil conseguir un bandoneón.

¿Y cómo hacer para conseguir un fuelle? "Para comprar uno antiguo y restaurado es bueno contactarse por recomendación con algún taller específico u otros músicos", explica Calo. Existen también nuevos fabricantes, luthiers a quienes se les puede encargar un ejemplar con tiempo. "Otra opción es rastrear los instrumentos que siguen dormidos en el seno de una familia que no los usa y decide finalmente venderlos, y ahí encaminar una restauración", propone.

Si hay que hablar de precios, los antiguos oscilan entre los u$s1.200 y los u$s5500, dependiendo del estado, modelo y marca. Uno nuevo cotiza a partir de u$s5.000. "Estol, Guttlein, Fischer, Galván y los de la nueva AA en Alemania son los más nombrados. Los bandoneones nuevos tienen muy buena calidad y superan en algunos parámetros a los antiguos AA. Hay ligeras diferencias en el color del sonido, y queda en la subjetividad de cada músico elegirlas o no", señala Calo.

A lo complejo de hacerse de un bandoneón se suman las dificultades para pensarlo como salida laboral. "Sería bueno que surjan, a la vez, más producciones que incluyan a los bandoneonistas, que puedan tener más difusión y que se pueda proyectar más trabajo como músicos a lo largo de la vida, ya que la oferta laboral, aunque sí existen algunas posibilidades, no creo que alcance para toda esta nueva ola de músicos", repone el integrante de Tango Porteño.

Para los resignados a una era de obsolescencia programada, donde todo parece ser un suspiro tecnológico, que los pibes se vuelquen a un aparato analógico, caro y difícil de aprender es un rayito de esperanza en plena oscuridad, y una promesa de que el aire porteño va a seguir sonando a la queja dulce de los botones sobre el fuelle.

Por qué se celebra el Día Nacional del Bandoneón el 11 de julio

El 11 de julio se celebra el Día Nacional del Bandoneón en conmemoración del nacimiento de Aníbal Troilo, destacado músico, compositor y director de orquesta conocido popularmente como "Pichuco" y considerado el "Bandoneón Mayor de Buenos Aires", cultor del instrumento musical fundamental en la historia del tango.

La fecha fue instituida oficialmente en Argentina mediante la Ley 26.035, sancionada el 18 de mayo de 2005. La iniciativa fue impulsada por el poeta Horacio Ferrer y Francisco Torné, nieto de la esposa de Troilo, para honrar el natalicio del artista ocurrido el 11 de julio de 1914.

Aníbal Troilo en 1971.

Aníbal Troilo en 1971.

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