El 20 de julio se celebra en Argentina el Día del Amigo, una jornada con infinidad de llamados y mensajes en la que se dificulta conseguir una mesa para comer. Así de grande es el lugar que le damos a la amistad en nuestras tierras.
El 20 de julio se celebra en Argentina el Día del Amigo, una jornada con infinidad de llamados y mensajes en la que se dificulta conseguir una mesa para comer. Así de grande es el lugar que le damos a la amistad en nuestras tierras.
Ya sea compartiendo una cena, un almuerzo, un mate o un trago, el culto a la amistad en el país atraviesa todos los días del año y encuentra su cénit el 20 de julio. ¿Qué ocurre en otros países?
El principal impulsor del festejo fue Enrique Ernesto Febbraro, un locutor de Radio Splendid residente en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora, quien llevaba desde la década del 40 intento establecer una fecha para celebrar la amistad. El 20 de julio de 1969 le dio el marco perfecto: la humanidad y el universo estrechaban sus manos.
Febbraro se propuso enviar mil cartas a cien países, proponiendo en siete idiomas la creación "no del Día de la Amistad, sino del amigo, porque un amigo es alguien de carne y hueso". Le respondieron 700 personas, lo que dio origen a la celebración de este día tan especial, que le valdría a su impulsor dos candidaturas al Premio Nobel de la Paz.
Los países que adoptaron el 20 de julio como Día del Amigo son Argentina, Brasil y Uruguay.
El 3 de mayo de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la Resolución 65/275, designó al 30 de julio como Día Internacional de la Amistad. Ese día fue propuesto por la Cruzada Mundial de la Amistad, una organización creada en 1958 en Puerto Pinasco, Paraguay, con el objetivo de promover los valores que permiten la concordia y el diálogo en la sociedad y en el mundo.